"Tengo la esperanza de que saldré de las corridas duras"

  • El diestro murciano comienza una nueva etapa de la mano de Roberto Espinosa y Eduardo Dávila Miura tras romper con Taurotoro, la empresa de González de Caldas

El matador de toros Rafael Rubio Rafaelillo ha sellado un pacto de apoderamiento con Roberto Espinosa y Eduardo Dávila Miura. El diestro murciano, con marchamo de valiente, ha destacado un año más dentro de ese grupo de toreros que lidian corridas de las denominadas duras.

-Rafael, ¿por qué deja a Taurotoro -González de Caldas, Sánchez Mejías y Álvarez Canorea- y se marcha con Espinosa y Dávila?

-Me apetecía un cambio a nivel profesional para ilusionarme con mayor fuerza. Tenía muy buenas referencias sobre Roberto Espinosa y de Eduardo Dávila Miura como apoderados y tras la ruptura que tuvieron con Juan Bautista he apostado por ellos por su filosofía, que se basa en el trabajo y la seriedad.

-Dávila Miura, al ser torero, ¿puede aportarle más cosas que un apoderado tradicional?

-Claro. Eduardo y yo hemos toreado juntos. Además de ser un gran profesional que ha toreado en el circuito en el que estoy, con corridas duras, es muy buen aficionado y siempre puede aportar cosas en el apartado de la técnica.

-Su temporada ha ido de menos a más. Corríjame si me equivoco.

-Ha sido así. Lo mejor llegó de mitad hacia el final. Al comienzo tuve mala suerte en los lotes de los toros y también perdí regularidad por la espada.

-La suerte suprema ha sido su talón de Aquiles.

-Como les sucede a casi todos los toreros. El problema es que en una situación como la mía he perdido 8 ó 10 orejas en plazas de primera categoría. Eso supone contratos y dinero. Uno de mis objetivos ahora es solucionarlo. El año anterior maté bien y si pinché algún toro fue en pueblos, lo que no afectó al conjunto de la temporada. También el factor suerte influye mucho. Por ejemplo, en Pamplona perdí trofeos porque el toro perdió una mano cuando entraba a matar. Al final de temporada maté bien y espero empezar el año así y coger continuidad.

-Le han colocado la etiqueta de legionario cuando usted comenzó como torero estilista ¿Conseguirá salir de los carteles de corridas duras?

-Es muy difícil, pero no imposible. Ahí está El Cid, que al principio mataba corridas de Victorino y Palha y tras triunfos muy importantes consiguió entrar en otros carteles. Yo estoy orgulloso de lo que hago con el tipo de toro que lidio. Tengo el reconocimiento de los profesionales y me siento muy torero. En cuanto al cambio, el tiempo lo dirá. Pero en el fondo tengo la esperanza de que saldré de las corridas duras y triunfaré.

-Independientemente de los trofeos obtenidos, ¿qué faenas le han llenado más?

-La tarde que más me ha llenado ha sido la de Zaragoza, con miuras, que llegó tras la Feria de Otoño, donde también di una buena dimensión frente a toros de Palha. Y también destacaría las faenas de Arles, a un toro de Miura, Pamplona, Istres y Vic-Fecensac.

-Madrid, como siempre, ha sido clave para usted.

-Fue la plaza que me sacó. Conseguí hacerme un hueco tras la confirmación, en verano. Es una plaza muy exigente tanto con el toro como con el torero y siempre me han respetado. En Madrid y en Fancia es donde cuento ahora con más cartel.

-¿Como valora su presentación en Sevilla?

-Mi debut el año pasado fue muy complicado. Tuve un lote, sin opciones, con muchas dificultades, de Conde de la Maza. Fui ovacionado en los dos toros y me supo a gloria. Es un público especial. Espero volver a torear en la Maestranza. Eso sí, para que te salgan malos toros casi prefiero que sea la corrida de Miura porque la gente le da más mérito a lo que se hace y además el miura es un toro que se define para bueno o para malo; aunque hay que estar ahí.

-¿Qué previsiones hay para 2010?

-Todavía es muy pronto. Yo no iré a América y me prepararé a fondo en España. Por ahora, tengo en puertas un festival benéfico en Murcia y el 22 de mayo torearé en Bilbao en una corrida con otros cinco toreros.

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