"Toda la plaza ha reconocido el esfuerzo en el segundo toro"

  • El joven diestro de Alcalá de Henares dice que se marcha de Sevilla "muy feliz y contento" porque consiguió remontar otra tarde en la que no embestían los toros

El torero de Alcalá de Henares Matías Tejela se mostraba ayer orgulloso de haber cortado una oreja en la Maestranza en una faena complicada, sobre todo por la naturaleza peculiar que están demostrando los toros en esta Feria de Abril.

"Ha sido una tarde muy importante y positiva. He dado muletazos muy buenos y en el segundo toro el esfuerzo ha sido reconocido por toda la plaza. Me voy muy feliz y contento", declaraba a este periódico desde la habitación del hotel Vincci La Rábida, mientras trataba de reponerse del dolor que le provocaban las heridas del pitonazo sufrido en la barbilla.

El pitonazo en la zona baja de la cara le dejó horas después un intenso dolor en la mandíbula y en las cervicales, además de verse obligado a recibir cinco o seis puntos de sutura con una anestesia que le impedía hasta articular palabra.

El diestro aseguró que en la tarde de ayer notó una gran receptividad del público con su faena, que empezó a notar que la tarde iba a darse de otra manera muy distinta al deslucimiento con que se están desarrollando los festejos en Sevilla. Sobre este punto, Tejela opina sobre lo que está sucediendo. "El problema son las ganaderías, que no están embistiendo mucho los toros. Hoy precisamente iban por ese mismo camino y al final se ha remontado la tarde", comentaba a este periódico.

Este joven torero madrileño (Madrid, 1982), que tomó la alternativa en el año 2003 tras pasar por la escuela taurina con el número 100, ha demostrado que quiere comerse el mundo y que tiene energía suficiente para dar en la plaza, como dicen los entendidos en la materia. Debutó en Sevilla a lo grande en la Feria de Abril de ese mismo año con toros de Guadalest (Fernando Sánchez) y estuvo apunto de cruzar la Puerta del Príncipe. Cortó una oreja en su debut, el 23 de abril de 2003.

Por su parte, Antonio Ferrera se mostró disgustado: "En el segundo de mi lote creo que he apostado en el tercio de banderillas, aun sabiendo que después al toro le iba a faltar. Creo que eso tiene doble mérito, porque no sólo me conformaba con hacer dos tercios de banderillas importantes. Yo quería hacer algo mucho más relevante, pero los toros han sido totalmente imposibles, y ha sido una pena".

Para Ferrera, la principal decepción estuvo en la corrida: "No era la corrida que esperábamos ninguno. Todo el mundo hablaba de la corrida, que era perfecta de hechuras, y creo que tampoco ha sido para tanto, ni en hechuras ni en comportamiento. Totalmente desclasada y desrazada, y además, sobre todo, con algunos toros con un punto de peligrosidad", apunta.

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