Tejela corta una oreja pero el que convence en Castellón es Fandiño

  • La corrida de Fuente Ymbro fue fácil y muy toreable por encastada y noble, en general ofreciendo buen juego, pero sin que ningun toro rompiera a lo grande

GANADERÍA: Toros de Fuente Ymbro, desiguales de presencia, hubo tres y tres, con más volumen los de la segunda parte, y los seis en general de buen juego aunque con algunos matices. Fue corrida fácil, muy toreable por encastada y noble, pero sin que ningún toro rompiera en grande. TOREROS: Diego Urdiales, pinchazo y estocada (palmas); y dos pinchazos, estocada y descabello (silencio tras dos avisos); Matías Tejela, estocada (ovación tras petición insuficiente); y estocada (oreja). Iván Fandiño, dos pinchazos y estocada baja (ovación tras aviso); y tres pinchazos, media y descabello (ovación en la despedida). Incidencias: La plaza de toros de Castellón tuvo algo más de media entrada en tarde deliciosamente primaveral.

Una oreja para Matías Tejela es el balance de la corrida que inauguró ayer la feria de La Magdalena de Castellón, en la que Iván Fandiñó hizo el toreo más convincente, sin embargo, sin la rúbrica de la espada.

Por trofeos ganó Matías Tejela, que cortó una oreja al quinto toro de la suelta. Pero el que convenció, aún sin llegar a tocar pelo por la espada, fue Fandiño, por lo dispuesto, mandón y pinturero que se mostró en sus dos toros. Un Fandiño que marcó la diferencia nada más abrirse de capa frente al tercero. La figura muy bien plantada, echando la pat'alante y abriendo el compás.

Esa forma de citar, el juego de brazos y el acompañamiento con la cintura. Toreo recio. Cosa bien distinta de lo que se estaba viendo. Las verónicas en el saludo y las chicuelinas en el quite posterior pusieron la plaza en ambiente. El toro de Fuente Ymbro tenía calidad, y aunque con poquitas fuerzas, las embestidas en la muleta fueron muy alegres, largas, por abajo y con repetición.

Iván Fandiño lo llevó muy cosido a la tela, muy seguidos los pases, templado y ajustado. El toreo por la derecha, inmaculado y muy expresivo. Por el izquierdo reponía ligeramante el astado, pero aún así hubo también fiesta por naturales. Lo malo fue pasarse de faena. El toro no ayudó para la muerte, y lo que iba camino de oreja de peso se quedó en simple ovación.

Y algo parecido en el sexto toro, al que recibió Iván Fandiño con tres faroles de rodillas. El toro, que hizo hilo en el segundo tercio, haciéndoselo pasar mal a los banderilleros, no fue tan bonancible como el resto de sus hermanos de camada. No obstante, el torero buscó el triunfo con una faena de mucha solidez. Los cites en la muleta, de largo, el aguante impávido en las cercanías. El toreo a derechas volvió a tener mucha consistencia.

Más que justificarse, Iván Fandiño convenció por tanta suficiencia y compromiso. Aunque otra vez la espada le jugó una mala pasada, hasta el extremo de recibir un corte en la cara cuando por fin agarró la media estocada en el cuarto intento. Le curaron en la enfermería antes de marchar al hotel, sin mayores consecuencias.

Matías Tejela tuvo el toro más claro del encierro, el segundo, con el que sólo esto discreto. Faena por la periferia, sin ajuste, descruzado y sin profundizar. El tendido se lo demandó apremiándole para que entrara a matar. Y pese a lo certero de la estocada no hubo pañuelos suficientes en la petición. Con el quinto, que no aportó tanto, se vio otro Matías Tejela más animoso. A ratos lo toreó despacio, otras veces sin terminar de definirse. Notables desigualdades. Aunque finalmente hubo trofeo.

Diego Urdiales dudó mucho en el buen primero, cuyo único defecto era que andaba algo justo de fuerzas. Perdió las manos un par de veces el burel, y se trastabilló sólo también el torero, vencido seguramente por el desánimo o la confusión.

El cuarto toro embestía rebrincado, a empellones, y Diego Urdiales no terminó de hacerse con él, ni siquiera en las cercanías con el toro ya en las últimas, más apagado. También se le atascó la espada.

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