Tarde de desencanto y solitaria vuelta al ruedo de Jiménez Fortes

  • El torero malagueño despliega un valor sereno y entrega ante el peor lote de una desigual corrida de Valdefresno · Dufau es silenciado y Silveti escucha una ovación

GANADERÍA: Toros de Valdefresno, desiguales de presencia y juego. El mejor, el segundo, ovacionado en el arrastre. TOREROS: Thomas Dufau, silencio y silencio tras aviso. Diego Silveti, ovación tras aviso y silencio tras aviso. Jiménez Fortes, vuelta al ruedo tras petición de oreja y silencio tras aviso. Incidencias: Plaza de toros de Valencia. Más de un tercio de entrada en tarde fría. Tras romperse el paseíllo, varias entidades valencianas homenajearon a Vicente Ruiz El Soro el día en el que cumplía 30 años de alternativa.

La que estaba llamada a ser la corrida de la renovación y la juventud de la Feria de Fallas finalizó con desencanto y una solitaria vuelta al ruedo del malagueño Saúl Jiménez Fortes que, eso sí, mostró su valor sereno y ganas de ser con el peor lote de la desigual corrida de Valdefresno.

La quinta corrida de las Fallas anunciaba a tres de los toreros jóvenes que más dieron que hablar en la temporada 2011. Tras el último toro, la sensación general es que el único que medio lo consiguió fue el malagueño Jiménez Fortes. Con el peor lote demostró un valor sereno al alcance de pocos y, sobre todo, dejó muestras de que le funciona la cabeza.

Con su primero, que se movió descompuesto, aprovechó el final de faena para arrimarse al astado. Los astifinos pitones del de Valdefresno le rozaron la taleguilla en varias ocasiones. Lo mató por arriba y se pidió una oreja que no fue concedida.

Con el grandullón y feo sexto, que manseó en exceso y buscó pronto las tablas, el diestro malagueño, tras brindar a El Soro, nunca renunció a la pelea, volviendo a mostrar su valor. El toro, ya muy aquerenciado, no ayudó nada a la hora de matar y Fortes pasó algún apuro con la espada.

El mejor toro de la desigual corrida de Valdefresno fue el segundo, que apuntó calidad en los quites de su matador, Silveti, y en la réplica de Fortes. El diestro mexicano inició su labor por estatuarios, corriendo después la mano despacio y con cierta soltura al natural.

Los remates por abajo tuvieron personalidad y sello propio y las bernadinas cambiando el viaje por la espalda pusieron a la gente a su favor, pero no estuvo certero con la espada.

Lo mejor de la actuación de Diego Silveti ante el manejable quinto fue el arrojo mostrado en el quite por gaoneras. Con la muleta, en una faena que brindó a su compatriota Eulalio López Zotoluco, presente en el callejón, no llegó a acoplarse y todo se desinfló definitivamente cuando su antagonista acabó rajado. Volvió a marrar con los aceros.

No fue la tarde de Thomas Dufau, torero francés de corte clásico al que también hay que reprochar lo de descargar en exceso la suerte, incluso en el primer muletazo de cada tanda.

No pasó absolutamente nada ante el primero, noble pero falto de fuelle, ni con el deslucido cuarto, que lo arrolló de salida por fortuna sin consecuencias. Estuvo demasiado tiempo en la cara sin obtener rédito alguno.

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