Manzanares: "El torero del que más oía hablar en mi casa era Ordóñez"

  • "El primer torero en el que me he mirado ha sido mi padre", señaló el joven diestro en una Tertulia Taurina Universitaria.

Las vivencias taurinas del escritor y periodista José Antonio del Moral fueron el hilo conductor que llevaron, a través de la historia del toreo del último medio siglo, a la personalidad del joven José María Manzanares, protagonista de la charla organizada por la Tertulia Taurina Universitaria en el Paraninfo de la Universidad Hispalense.

Viajando en el tiempo y partiendo del apasionado y cercano ordoñismo de su juventud, del Moral rememoró las primeras veces que vio a José María Manzanares padre, "un torero del que nos fuimos haciendo partidarios todos los ordoñistas, hasta el punto de que el propio Antonio Ordóñez se acabó picando".

Ése fue el arranque de un viaje a la intimidad de un joven matador de toros que el pasado año cuajó la faena de mayor contenido artístico de una feria histórica.

"El propio Manzanares sintió celos de su hijo cuando descubrimos en él al gran torero", señaló José Antonio del Moral.

El moderador aludió a "todas las merecidas orejas que le negaron para que no pudiera salir por la Puerta del Príncipe", recalcando que el gran maestro alicantino era "la principal víctima del postcurrismo". Por eso, sentenció del Moral, "sus compañeros le sacaron por la Puerta del Príncipe después de que su propio hijo le cortara la coleta".

José María Manzanares hijo se refirió a ese momento que puso fin a la Feria de Abril de 2006: "Ésa es de las cosas más tristes que me han pasado nunca. En esa plaza de la Maestranza, llena hasta los topes... termina la corrida y te llama tu padre. No había nada preparado. Fue una decisión repentina que realizó en la plaza que más ha querido y en la que más a gusto se ha encontrado".

Los temores del torero fueron uno de los principales argumentos de este viaje al interior del diestro alicantino: "El miedo que más nos atemoriza es el miedo escénico, eso te consume mucho más por dentro que el miedo físico", señaló el torero, que también se refirió al difícil periodo en que, tras su doctorado, las cosas no rodaron.

El torero rememoró que "cambió toda la gente a mi alrededor, mi apoderado, mi cuadrilla, mi mentalización, animada por mi padre, que tuvo que ver mucho en esa recuperación. De un invierno a otro cambió toda mi manera de entrenar, todo; tanto en mi vida personal como profesional".

José María Manzanares también se refirió a sus espejos profesionales, a los toreros que habían influido en su concepto taurino: "El primer torero en el que me he mirado ha sido mi padre", señaló el joven diestro, que también recordó que, en su niñez "el torero del que más había oído hablar en mi casa era Ordóñez", señalando que el maestro de Ronda era "la fuente de la que ha bebido mi padre".

También aludió a otros matadores que, por su edad no había alcanzado a ver como Paco Camino, y no tuvo empacho en referirse a diestros actuales como Enrique Ponce, que "fue de los primeros que creyó en mi", El Juli o Morante de la Puebla.

No podía faltar su personal definición del arte, que el joven diestro alicantino entiende como "crear algo bello que sea capaz de emocionar al público, que pasados los años se recuerde una faena y sientas un cosquilleo por dentro. Eso es arte, mucho más con la dificultad de tener delante un animal de más de 500 kilos, al que tienes que amoldar".

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