Israel Lancho protagoniza la primera encerrona de la temporada y sale a hombros

  • Suma cinco orejas y un rabo en Fregenal de la Sierra pero el festejo ha resultado deslucido por el juego del ganado

GANADERÍA: Toros de tres ganaderías, desiguales de presentación y de mal juego excepto el sexto. Yerbabuena primero bis, segundo y cuarto; tercero de Arruci y quinto y sexto de Albarrán. El primero de la suelta, de Albarrán, fue devuelto tras partirse un pitón. ÚNICO ESPADA: Israel Lancho, oreja; dos orejas; ovación; palmas; pitos y dos orejas y rabo. Incidencias: Un tercio de entrada en tarde desapacible..

El torero Israel Lancho ha salido ayer a hombros de la plaza de Fregenal de la Sierra, en Badajoz, en una corrida en la que se ha encerrado con seis toros de tres ganaderías distintas y ha obtenido cinco orejas y un rabo.

Deslucida ha resultado la encerrona del torero de Badajoz Israel Lancho. Abrió plaza un toro de Yerbabuena que se dejó sin más en una faena dilatada en el tiempo e insípida que no llegó al tendido.

El siguiente toro, también de la ganadería de Yerbabuena, resultó ser escaso de codicia y exceso de bondad, por lo que Israel Lancho se acomodó en un toreo lento pero sin transmisión.

El tercero de la suelta, de la ganadería onubense de Arruci, mostró poca fijeza y llegó parado a la muleta, lo que hizo que el torero, a base de insistir, lograse una faena aceptable por su limpieza hasta que el animal se derrumbó.

El cuarto de la tarde, un toro feo y acapachado de pitones, desarrolló sentido y peligro sordo e hizo que Israel Lancho matase también sin lucimiento.

El toro que hizo quinto derrotó en uno de los burladeros y falló desde entonces en la coordinación de sus movimientos, con lo que fue protestado por el público que abroncó al presidente. El torero nada pudo hacer con el inválido animal que quitárselo de en medio como pudo.

Cerró plaza un toro de Albarrán con el que Lancho intentó poner broche a la deslucida corrida midiendo una faena anhelada y aplaudida por un público deseoso del triunfo del torero, al que sólo le sirvió este toro a pesar de ser arrollado por el animal sin consecuencia. Con él, obtuvo los máximos trofeos que el público generosamente concedió.

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