Enrique Ponce y Manzanares, a hombros en el coso limeño de Acho

  • Sebastián Castella ovación y silencio por fallo a espadas y un segundo toro sin trapío

Ponce y Manzanares no defraudaron en la cuarta corrida de la Feria del Señor de los Milagros en Lima, con más de tres cuartas partes del aforo cubierto.

Se lidiaron tres toros colombianos de La Ahumada (primero, segundo y sexto) que cumplieron en presentación y fueron nobles, destacando el primero y sexto, éste último con transmisión; y tres de Roberto Puga, muy desiguales de presentación, sin romper y que fueron protestados.

Enrique Ponce: Oreja (aviso) y oreja. Sebastián Castella: Ovación y silencio. José Mari Manzanares: Oreja y oreja.

Enrique Ponce tuvo dos toros distintos, uno noble, si bien se apagó poco a poco, y otro, el de Puga, que no rompió nunca para adelante. Dos trasteos por tanto distintos. Dos modelos de creación artística. Dos faenas que llevaron al público a jalearlo con gritos de "¡Torero, torero!"

Sebastián Castella venía a por todas. Fue buena su faena al segundo, al que mató de estocada deficiente lo que apagó el entusiasmo. El quinto fue abucheado por su falta de trapío, y un esqueleto que cargaba menos kilos que los que se anunciaban en la tablilla.

Manzanares cumplió largamente la papeleta. Su primero tomó a regañadientes la muleta. Su técnica y el empaque de algunos bellos muletazos le valen la oreja, tanto como su rotundo uso de la espada.

En el sexto, que se movió con transmisión, el alicantino desplegó su toreo luminoso, pero hacia el final de la faena el toro se apagó y deslució. Mató con eficacia y salió a hombros.

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