Destellos de Mari Paz Vega en la Monumental de México

GANADERÍA: Se lidiaron seis toros pertenecientes a la ganadería de San Judas Tadeo, en conjunto bien presentados y que en su juego resultaron deslucidos. TOREROS: Mari Paz Vega, silencio y silencio. Hilda Tenorio, ovación con saludos y vuelta al ruedo. Lupita López, ovación y silencio. Incidencias: Plaza Monumental de México. Unas cinco mil personas.

La malagueña Mari Paz Vega apuntó destellos ante un encierro deslucido en La México, donde la matadora de toros mexicana Hilda Tenorio logró los momentos más toreros de la tarde y dio una vuelta al ruedo, en la última corrida de la temporada grande, en tanto que su paisana Lupita López tuvo destellos.

La corrida de San Judas Tadeo, bien presentada y seria, pudo haber puesto en evidencia a muchos toreros y las damas supieron sortear con mucho decoro la problemática situación que pusieron en el ruedo los astados.

Con una entrada de unas cinco mil personas, con tiempo excelente, se lidiaron seis toros de San Judas Tadeo, impecablemente presentados, pero no colaboradores. El mejor, el quinto, pero tuvo seis muletazos y se vino a menos.

Mari Paz Vega, que tiene técnica y oficio, estuvo en su lote siempre con empeño. El primero parecía que daría más juego pero darle el tercer muletazo era imposible. Mató pronto. El cuarto parecía que rompería a bueno, pero se vino a menos y el empeño de la malagueña se estrelló. Mató pronto y saludó desde el tercio. El público estuvo frío y sin dar mérito a las toreras.

Hilda Tenorio se lució bien con un quite a su primero, que concluyó con rapidez para saludar desde el tercio. Al quinto lo recibió con faroles de rodillas y siguió con zapopinas y otro gran quite por chicuelinas. Inició su trasteo con el péndulo para seguir con otro muletazo por la espalda y cuatro derechazos estupendos. Fue todo el gas del astado. Hilda hizo el esfuerzo y sacó pases de mérito pero mató de pinchazo y estocada. Hubo petición de oreja no concedida y dio la vuelta al ruedo.

Lupita López, como sus compañeras, nunca perdió la postura y tuvo destellos de indudable valía, pues conecta de inmediato con el público. Su primero vendía caras las embestidas y la torera no se amilanó. Mató de estocada para ser ovacionada. El sexto tampoco ofreció opción alguna. Le cuajó un quite por gaoneras que caló pero al rematar resbaló en la cara del toro y no tuvo consecuencias. Valiente con la muleta, mató al quinto intento y se silenció su actuación.

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