El Cid abre la última puerta grande de Las Fallas

  • El diestro sevillano cortó una oreja a cada uno de los toros de su lote · Ponce consigue un trofeo · Luque, silenciado, paradójicamente, tras petición de una oreja

GANADERÍA: Toros de Carmen Lorenzo, San Mateo y San Pelayo, parejos de presentación, nobles, pero falto de raza y fortaleza. El mejor, el lote de El Cid. TOREROS: Enrique Ponce, silencio y oreja con petición de la segunda tras aviso. Manuel Jesús 'El Cid', oreja y oreja. Daniel Luque, paradójico silencio tras petición y silencio. Incidencias: Plaza de toros de Valencia. Menos de tres cuartos de entrada en tarde muy fría.

Manuel Jesús El Cid se convirtió en el último triunfador de la Feria de Fallas 2012. Cortó una oreja de cada toro de su lote, el mejor de la noble pero floja corrida de El Capea, y salió a hombros. También cortó una oreja Enrique Ponce al último toro de su particular feria. Completaba la terna Daniel Luque, que se estrelló con los toros de peor condición, en una tarde del día del Patrón en la que la mala noticia fue comprobar que los tendidos de la plaza no estaban del todo llenos.

El que firma esta crónica no recuerda un día de toros en San José con unos tendidos tan despoblados en la plaza de toros de Valencia. La crisis que todo lo puede se sumó a que el cartel no tendría el remate y la redondez a la señalada fecha del patrón. Además, el frío regresó inmisericorde y se sumó a la fiesta como convidado de piedra. El resultado, tres cuartos de entrada muy justitos.

La corrida de El Capea no fue, ni de lejos, la del anterior ejercicio. Nobles, pastueños, el encierro del maestro salmantino lució los tres hierros de la casa y sólo el segundo sacó el tranco y la calidad de lo que siempre fue el encaste murube. También el quinto fue un toro manejable, pero al conjunto le faltó motor, raza y transmisión, salvo al cuarto, algo más encastado pero que lanzó un molesto derrote al final de cada muletazo.

Los dos toros mencionados cayeron en un mismo lote, el de El Cid, que abrió una puerta grande menor. A su primero, el de más calidad de la corrida, lo toreó por momentos muy bien sobre la mano izquierda. Su mano de siempre. El diestro de Salteras, al que se vio suelto, fácil y templado con el capote toda la tarde, se acopló con el de Carmen Lorenzo y tras la estocada y el descabello cayó la primera oreja. El mismo balance obtendría del quinto, que brindó a El Soro. Fue un ejemplar muy manejable y que se desplazó en las telas, al que de nuevo planteó una faena a izquierdas. Otra estocada y petición de trofeo atendida que le franqueaba la salida a hombros.

Enrique Ponce logró tocar pelo en el último toro de su particular feria. Fue el que más transmitió, por su presentación y por su más vivaz comportamiento. El torero de Chiva le cuajó faena larga, sonó el aviso cuando aún estaba toreando, destacando especialmente el toreo genuflexo del arranque y del epílogo. El toreo en redondo, basado en la mano derecha, tuvo en ocasiones la elegancia y distinción que siempre han acompañado al valenciano. Tras la estocada, incluso se pidió la segunda oreja, que no fue concedida. Su primero fue un toro tan noble como insípido. Tras brindar a Roberto Soldado, presente en el callejón, fue imposible llegar a la gente con semejante material.

Completaba la terna Daniel Luque, que sigue sin tener suerte en Valencia. Destacó en el toreo a la verónica ante su primero, noble pero que duró muy poco. Tras una correcta y bien compuesta labor, se pidió la oreja que, tras no concederse, fue seguida de un paradójico silencio por parte del público. El sexto fue directamente un mulo. Ni un pase pudo dar el torero de Gerena.

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