Las 'telecos' se plantan y se niegan a financiar TVE

  • La patronal de las empresas de Telecomunicación cree que "no tiene sentido" que tengan que aportar 500 millones a RTVE, frente a los 100 que abonarán la cadenas privadas

El modelo español para eliminar la publicidad en TVE es similar al francés, implantado el pasado año por el presidente Nicolas Sarkozy. Muchos acusaron al jefe de estado galo de favorecer así a amigos del grupo Bouygues, propietario de la cadena privada más vista, TF 1. Tal como se quiere plantear en España, a cambio de las eliminación de inserciones publicitarias en France 2 y la red regional France 3 (en Francia no hay taifas televisivas de ningún tipo), las privadas pagan un porcentaje de sus ingresos junto a las empresas de internet y telefonía, redundando el principal beneficio en los operadores televisivos.

Las cadenas privadas, englobadas en el colectivo UTECA, muestran todo su apoyo al plan que negocia la vicepresidente Teresa Fernández de la Vega, ya que TVE dejaría libres unos 600 millones de euros anuales de publicidad, que vienen bien en el panorama de la crisis y la fragmentación de las audiencias. Sin embargo, las empresas de telecomunicaciones han alzado ya la voz y no quieren someterse a la presión fiscal que supondría abonar el 0,9% de su facturación para destinarla a TVE, sin recibir contraprestación tal como harán las cadenas privadas (que aportarían un 3% de sus ingresos, aunque sus montantes son mucho más reducidos que los de las todopoderosas 'telecos'). El presupuesto de 2009 de RTVE es de 1.097 millones, con 550 millones de aportación del erario público. Los casi 550 millones restantes se estaban sufragando con la publicidad, que a partir de septiembre abonarían por un lado la competencia privada (unos 100 millones) y las empresas de telecomunicidad, casi 500 millones. Al subir los costes de la programación de TVE para rellenar las más de 8.000 horas anuales sin publicidad el dinero necesario vendría de un aumento de la subvención estatal, unos 100 millones más, y de la comercialización de los propios contenidos de TVE (series, web, archivo).

Pero además del rechazo de la oposición, son las empresas de nuevas tecnologías las que han puesto el grito en el cielo. El presidente de la Asociación de Empresas de Tecnologías de la Información y Comunicaciones de España (AETIC), Jesús Banegas, ha llegado a amenazar con subir las tarifas de telefonía e internet tras conocer con detalle el plan de Fernández de la Vega. Asevera que de salir adelante la propuesta gubernamental, el perjudicado será "el ciudadano". Desde AETIC se entiende que con el nuevo modelo de financiación de TVE, las 'telecos' se verán obligadas a aportar sobre el 40% de la financiación de la cadena pública, más de 500 millones. Con la cuota del 0,9% el Estado recaudaría unos 300 millones para la corporación pública, a lo que hay que sumar los 213 millones de euros de ocupación (de 'alquiler') del espacio radioeléctrico público y que el Gobierno tenía pensado destinar a otros conceptos. El ministro de Hacienda, Pedro Solbes, no estaba de acuerdo con que se 'tocaran' los ingresos del espacio radioeléctrico, uno de los numerosos motivos por los que estaba deseando abandonar su responsabilidad.

Para las empresas de Telecomunicación "no tiene sentido" que sea este sector el que sufra la carga fiscal destinada a TVE, con 825 millones de tasas "parafiscales" que han de abonar para destinos diferentes, como los 100 millones que pagan en obligaciones de servicio público. Por otro lado, la amenaza de Banegas fue replicada por la confederación de consumidores CEACCU que calificó de "inapropiada" esa intención de subida de las tarifas, entendiendo que las empresas de telecomunicaciones sí se benefician de la televisión a través de los contenidos que empiezan a tener el móvil como soporte, así como las descargas o mensajes con los que obtienen suculentos ingresos a través del reclamo de la pantalla.

Los más callados en todo este proceso de eliminar la publicidad en TVE son los propios operadores televisivos privados que han estado dos decenios reprochando la competencia desleal de la cadena pública nacional.

Sufragar a RTVE con un 3% de los ingresos se observa una cifra más que razonable, ya que, pagando las cuotas a la corporación, aún quedarían disponibles unos 500 millones del mercado publicitario. Lo que de verdad preocupa a los canales privados es el saneamiento y mantenimientos de los beneficios a medio plazo. Cuatro está a punto de llegar a un acuerdo para iniciar su fusión con La Sexta, lo que vendría a tranquilizar, e incluso contentar, a los dos grupos mediáticos más afines al presidente del Gobierno, zanjando disputas internas y clareando el horizonte económico para el Grupo Prisa. Mediaset (Telecinco) y Planeta Agostini (Antena 3), también en negociaciones de fusión con La Sexta y/o con Cuatro, vienen a beneficiarse de forma notable sin TVE como competencia publicitaria.

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