Una serie que no va de médicos

  • La 1 estrena en abril ‘Plan América’, sobre cooperantes que intentan salvar vidas entre paramilitares· Fernando Cayo es, junto a Pepe Sancho, uno de los protagonistas de la serie que produce Notro

El mundo en el que vive Plan América, una ONG de mentira que da nombre a la nueva serie de TVE (se estrenará en abril), no es de cartón piedra. Está aparcado en el sur de Tenerife, en Costa Adeje, entre plataneras, cámaras y actores. Se llama Tuculapa. Y es como si la gente de Notro, la productora de la ficción, le hubiera puesto ruedas a cualquier país de Centroamérica y a empujones lo hubiera colocado en la isla. Lo mismo. En Notro tienen la fuerza de un oso. Porque también han conseguido traer a España la forma de hacer series de Estados Unidos. Con la misma calidad. “Plan América es la esperanza para las series españolas”. La frase la suelta Fernando Cayo, un actor que sabe de lo que habla. Viene del cine (El orfanato, Mataharis) y, mucho antes, del teatro. Y ahora ha rechazado un puñado de proyectos para instalarse en Plan América y su ONG.

El mundo de Pablo Barreda, el personaje que interpreta aquí Fernando, tampoco es de paripé. Barreda es un médico. Como casi todos en la serie. Pero esto no va de médicos. Es un gran neurocirujano pediátrico. Claro que también es ex alcohólico, fumador compulsivo y más cosas que el actor no quiere que se desvelen. Barreda es un hombre de los que esconden. En Tuculapa se ha creado otra identidad. Huye de su pasado. Como todos aquí. Es eficaz, duro, tosco y sincero. Complejo y simple. Es distinto a su jefe, el doctor Federico Arnas, el que manda, el que encarna Pepe Sancho. Pero esto no va de médicos. Va de cooperantes. De ellos dos, que son uña y carne, que se cubren las espaldas, que bordean la ética para salvar vidas. Y de otros personajes novatos, más inocentes. De una administrativa quisquillosa, de un mecánico, de enfermeras y de gente pobre. De jesuitas, monjas. De solidaridad. 

En el mundo donde se mueven todos estos personajes, entre las oficinas de la ONG, el quirófano, el comedor y la ciudad, no hay ni un duro. Están entre paramilitares, guerrilla y narcos. Hay atracos y secuestros. La primera escena que se verá, a comienzos de abril, es la del secuestro. Los médicos no siempre reciben a pacientes pidiendo ayuda. A veces, esa ayuda, se exige con crueldad.  En otra de las escenas, las que acaban de visionar los actores para templar los nervios del estreno, sale una vaca.Una vaca en un camino, una vaca de verdad. Los de Notro, ya se sabe. El animal parece tranquilo, pero desencadena una tragedia. Pisa una mina. En un segundo, todo explota. No muere nadie. Ni siquiera la vaca. Los trozos que se ven desperdigados, acaban de comprarlos en una carnicería. Eso queda fuera del Acción, dentro, ha sucedido una catástrofe.

Este mundo no se parece al que se encuentra Fernando Cayo cuando se apagan las cámaras. Ni al que le destaparon los cirujanos del Hospital 12 de Octubre de Madrid para prepararse el papel. Sí, Fernando estuvo en un quirófano real. Vio cómo trabajaban, habló con los facultativos, no perdió detalle. Ha estado con cooperantes, él y sus compañeros, todos se han empleado a fondo. Las películas han sido determinantes, se han bebido muchas. Cualquier cosa, todo, con tal de recrear a la perfección el mundo de Plan América.

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