La noche de las sorpresas en Guadalix terminó por ser una de las más previsibles

Lo de esta edición de Gran Hermano no tiene nombre. Arrasa en audiencia pero nadie puede negar que los concursantes parecen que entraron con un planning de lo que iría ocurriendo gala a gala. Será que por el encierro les da por pensar, pero da la sensación de que el programa poco a poco les deja de sorprender. Primero pasó con la polémica repesca; y ahora ha vuelto a ocurrir con la esperada "gala de las sorpresas"; cuando sus familiares los visitan. Vamos, que la noche ha pasado de ser de las más emocionantes a simplemente previsible. La mayoría de los concursantes se mostraron impasibles ante la visita de sus seres queridos; lo que no es de extrañar cuando muchos de ellos son repescados y acababan de llegar de casa. Ejemplo de ello fueron las reacciones de Carol, Siscu y Pilarita. La cántabra se emocionó con los langostinos de su padre; pero, chiquilla, si sólo hace dos semanas que estabas a dos carrillos en Castro Urdiales... A Siscu poco le faltó para manda a tomar viento fresco a su hermano y amigo; a los que GH colgó vestidos de angelitos navideños. Una imagen de lo más ridícula. Por su parte, Pilarita recibió la visita de su perro y amiga, junto a su hija Saray. Estuvo simpática sobre todos tras la lamentable escena de madre e hija intentando pillar un pavo, al cual casi dejan listo para el horno. Las sorpresas del resto de concursantes fueron algo más emocionantes, pero si una de ellas se lleva la palma es la de Laura, que recibió la visita de su mujer Ángela. Ésta, tipo hámster metida en una enorme bola de plástico, mostró gran amor hacia su pareja, mientras ésta no paraba de llorar. La de Ángel, que recibió a su furgoneta, y Tatiana, con un emotivo mensaje de su abuela rusa, tampoco tuvieron desperdicio. Y entre sospresas y llantos tocó nominar. Gerardo, Siscu, Ángel y Carol fueron los señalados para salir de la casa el próximo jueves.

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