"Los británicos están orgullosos de encarnar a sus personajes históricos"

  • La joven actriz inglesa, criada en Portugal, interpreta a la tercera esposa de Enrique VIII en la ficción encabezada por Jonathan Rhys Meyers, cuya tercera temporada estrena mañana lunes Canal +

Ella es la reina discreta, diplomática, que supo apaciguar a Enrique VIII. Su muerte prematura tal vez hizo cambiar la Historia. El papel de Jane Seymour, la tercera esposa del iracundo rey inglés, lo interpreta Annabelle Wallis en la tercera temporada de Los Tudor, que estrena mañana lunes Canal +, tan cruda y tormentosa desde el primer minuto, como la concibió Michael Hirst. Annabelle, 25 años, es de una belleza dulce que le complementa una selecta formación. Tiene futuro. Se crió entre Oxford y Portugal, por lo que la versión original de esta entrevista mezcla inglés, español y portugués.

-En la segunda temporada de Los Tudor, Jane Seymour la interpretaba Anita Briem ¿A qué se debió este cambio?

-Me dieron a mí primero el papel, pero tuve complicaciones con el calendario y no pude. Anita no funcionó bien y como estaba libre para la tercera temporada, acepté.

-En el debate de los internautas sobre quién es la mejor reina Jane, la balanza se decanta por usted.

-Qué quieres que te diga. No es nada fácil hacer que la gente te quiera. Al público o les gustas enseguida, o no les gustas nada. También es cuestión de suerte. Lo importante es trabajar lo mejor posible y seguir tu método. Pero es difícil hacer un personaje que guste el público.

-Jane Seymour parece ir con su propia personalidad.

-Jane representa la bondad, la generosidad, un auténtico amor por su marido. Logró que Enrique VIII fuera querido de nuevo por su familia, por su entorno y por el pueblo. Era católica, pero tuvo que mantener en secreto sus vínculos con la iglesia de Roma. A ella se le reconoce porque consiguió la paz.

-No es por ir desbaratando la serie, pero su muerte prematura fue crucial en los años sucesivos...

-Sí. En el corto plazo que estuvo como reina hizo cosas relevantes que no consiguió su antecesora, Ana Bolena. Había que ser una mujer muy inteligente para utilizar el poder sin crear más problemas. Ella hacía una política discreta, silente. Pero si hubiera vivido más, también habría perdido la cabeza. En el Reino Unido los niños aprendemos en el colegio de carrerilla: "divorciada, decapitada, muerta, divorciada, decapitada y superviviente", en inglés es un juego de palabras, con rima, pero así se aprende la historia de Enrique VIII.

-¿Conociendo bien la Historia ha sido para usted más sencillo meterse en su papel?

-En Oxford siempre estuve rodeada por la Historia. Los ingleses se crían en el orgullo de su Historia. Para mí es un honor haber interpretado a una mujer de Enrique VIII. Los británicos están orgullosos de encarnar a sus personajes históricos. Los Tudor es una serie norteamericana en la que casi todos somos actores británicos. Además, Michael Hirst estaba todos los días encima, para que todo saliera como él quería.

-En España, sin embargo, siempre andamos pidiendo perdón.

-A nivel mudial a España se le admira por su Historia y son los españoles los que no se dan cuenta de la importancia de su pasado.

-Ese sentimiento de culpa es por haber perdido tantas guerras y haber cedido tanto en estos siglos...

-Pero las generaciones jóvenes deberían cambiar ese concepto. La Historia de España es apasionante, como estudié cuando viví en Portugal. Los españoles deberían animarse en hacer series sobre su historia, abrir esa puerta. A veces la gente cree que la Historia son cosas anticuadas, que no merece la pena conocer y una serie es un pretexto para acercar grandes personajes.

-Lo comentábamos con Michael Hirst. De la Historia española en Estados Unidos habría que contar más cosas, no sólo la Inquisición o lo más negro de la colonización americana.

-Las historias personales de los grandes personajes interesan y son una forma de narrar la Historia, como se hace en Los Tudor. En España hay tantas historias románticas y tumultuosas con las que se podían tantas cosas... De pequeños detalles, que sólo conocen los historiadores, surgen caminos para contar cosas nuevas.

-¿Se atrevería con un personaje español?

-Humm. Me gustaría interpretar algo así como una conquistadora de América. Es un periodo fascinante. Y de las reinas, por supuesto, Isabel la Católica.

-Tiene mala fama y de ella existe visión muy limitada. Fue una estadista muy ambiciosa y adelantada a su tiempo...

-Los actores temen representar personajes históricos, pero son una inspiración para los tiempos actuales. Isabel era una adelantada del feminismo y sería idóneo acercar su figura a los espectadores de ahora, dando a conocer los códigos morales o la estructura del Estado de hace quinientos años...

-¿Le marcaron sus años juveniles en Portugal?

-Sí, fue una experiencia diferente. Haber vivido en otros países, conocer otros idiomas, te ayuda como actriz.Cuando viajo me doy cuenta de que somos diferentes, pero en el fondo todos somos muy parecidos.

-¿Qué proyectos afronta?

-Tengo una cláusula de confidencialidad, pero me gustaría contárselo a todo el mundo. No me importaría encasillarme en personajes históricos, pero me gustaría hacer comedia.

-¿Y cuál es el secreto de su magnífico aspecto?

-La belleza viene de la autoestima y del trabajo. Me gusta ser un buen modelo para los demás y sentirme feliz con lo que hago. Claro... y hay que cuidarse bien.

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