Un tercio de los padres españoles admiten que no saben educar a sus hijos

  • La FAD elabora una guía para ayudar a los progenitores a saber escuchar y hablar de drogas con sus niños · Marina señala que "la fractura existente entre escuela y familia causa parte de los fracasos educativos"

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Una niña de siete años le pregunta a su madre ¿qué es droga?; un niño de doce quiere que le dejen probar vino en una comida navideña o a un chico de 14 le encuentran hachís en el bolsillo. A éstas y otras muchas situaciones relacionadas con las drogas se enfrentan los padres desde los primeros años de vida de sus hijos hasta la adolescencia. Cuestiones que suelen resultar difíciles de resolver.

Diversas investigaciones de la Fundación de Ayuda a la Drogadicción (FAD) revelan que un tercio de los padres españoles con hijos adolescentes sienten que no educan bien o que no saben hacerlo, aunque la inmensa mayoría defiende el papel educativo de la familia. Alrededor del 40% de los padres confiesa no manejar bien los conflictos de convivencia; aproximadamente uno de cada tres siente que no educa bien o que no sabe hacerlo, y uno de cada cinco afirma sentirse claramente desbordado por las exigencias económicas de sus hijos. Todo ello sin dejar de defender y reivindicar lo familiar. Ante esta desorientación y frustración, el 60% de los padres piden más implicación de los educadores.

El filósofo y escritor José Antonio Marina afirmó ayer que "la fractura existente entre la escuela y la familia es la responsable de una gran parte de los fracasos educativos que hay en España, entre los cuales se encuentra el tema de las drogas". Marina hizo estas declaraciones durante la presentación en Sevilla del libro ¿Qué les digo?, realizado por la FAD y editado por Temas de Hoy.

Marina señaló que "las drogas no son un problema, sino una mala solución a un problema" y subrayó que "cada vez que se les enseñe a los jóvenes a resolver sus problemas se le estarán dando factores de prevención". La comunicación en edades tempranas con los hijos es la labor fundamental de los padres, también la más "complicada que cambia a medida que cambia la edad del niño". Además, "la familia debe estar dispuesta a contestar a las preguntas de los hijos, respondiendo siempre y con gran sinceridad". El objetivo es "dar la información adecuada".

El escritor toledano, que ha escrito el prólogo del citado libro, quiso hacer un llamamiento al "optimismo", pues desde las "trincheras de las aulas no es verdad que no se pueda hacer nada". Así, explicó que "una gran parte de los problemas educativos se pueden resolver, ya que se conocen los recursos que deberían tener los chicos, tanto afectivos, morales e intelectuales; se sabe en qué momento educativo se pueden fomentar y con qué procedimientos, sólo falta decisión para hacerlo y capacidad para elaborar".

En este sentido, aseguró que "no se puede conseguir nada mientras la familia y la escuela no avancen unidas" y abogó por una "cultura de colaboración". Además, apuntó que el último ciclo de Primaria es "fundamental" para la prevención en el tema de las drogas, incluso de la violencia o de la sexualidad, ya que "lo que no aprendan ahora no lo harán en la Secundaria".

¿Qué les digo? Cómo escuchar y hablar sobre las drogas con nuestros hijos tiene una "intención clara e inequívoca: facilitar a los padres elementos que les permitan comprender la forma de ser de sus hijos, sus actitudes y comportamientos, así como ofrecer determinadas herramientas de comunicación para dialogar con ellos sobre las drogas. Un libro útil tanto para padres como docentes.

"Las drogas han venido para quedarse y no se van a ir. Preocupa mucho a los padres, pues éstos no pueden proteger a sus hijos durante toda la vida, por lo que tienen que enseñarle a resolver bien sus problemas y tomar bien las decisiones", manifestó Marina.

Por su parte, el director general de la FAD, Ignacio Calderón, que estuvo en la presentación del libro junto con Ana Gavín, directora de la Fundación José Manuel Lara, señaló los cambios producidos en el panorama de las drogas desde que se puso en marcha la fundación en los años 80. Actualmente, indicó, "el riesgo más importante para los jóvenes es la exclusión, puesto que éstos no pueden permitirse ser considerados por su grupo de amigos por un raro". Calderón apuntó que "el planteamiento frente a las drogas pasa por la educación y dotar a los jóvenes de la capacidad para afrontar los problemas". Para ello se ofrece, según el director de la FAD, un manual de "comunicación y de educación" que cubre una carencia de los padres frente a las drogas.

"Al hablar del consumo de sustancias adictivas no se puede improvisar", por lo que es "interesante", que los padres tengan un libro de "referencia, práctico y aplicable", consideró Marina. Tanto Calderón como Marina coincidieron que "lo que se tiene que hacer con las drogas es prevenirlas, y la prevención pasa por la educación".

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