Las protestas aumentan dentro y fuera de la cumbre de Copenhague

  • Siguen las dificultades en las negociaciones mientras los 119 jefes de Estado comienzan a llegar a la capital danesa

El bloqueo de las negociaciones y un caos considerable en los alrededores de los recintos de la cumbre sobre el cambio climático de Copenhague arrojaban ayer pocas expectativas de una clausura exitosa sobre la reducción de gases de efecto invernadero. Los países en desarrollo acusaron a las naciones ricas de falta de voluntad para negociar un tratado que fije la financiación de medidas para combatir el cambio climático.

El presidente venezolano, Hugo Chávez, arrancó los aplausos de la sesión plenaria al responsabilizar al "capitalismo" del cambio climático. Afirmó que son los procesos "injustos" de la cumbre de Copenhague los que han provocado las críticas de los países en vías de desarrollo y que aquellos son un "reflejo de la dictadura imperialista mundial". También acusó a los países ricos de "irresponsabilidad y falta de voluntad política" para alcanzar un acuerdo y criticó que el "destructivo modelo capitalista está erradicando la vida".

Las peticiones para que las 192 delegaciones lleguen a un acuerdo justo y ambicioso en Copenhague se sucedieron durante el día por boca de distintos gobernantes y altos cargos, como el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, quien dijo que "hay que dejar atrás la retórica" y que "es menos caro proteger al planeta hoy que repararlo más tarde", al referirse al bloqueo de las conversaciones pese a los esfuerzos del primer ministro danés, Lars Loekke Rasmussen, por relanzarlas ante la premura del tiempo.

En concreto, la UE apeló ayer a China y EEUU, los principales contaminantes del mundo, a asumir mayores compromisos para lograr el objetivo de la cumbre de Copenhague de limitar la subida de la temperatura a 2 grados centígrados para finales de siglo.

Por su parte, el presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, también aprovechó la cita para preguntarse "dónde están las sanciones para los violadores del cambio climático", en alusión a los países industrializados. "Cuando países escupen sus productos nocivos para su propio consumo, ¿no es esto una violación de los derechos humanos?", cuestionó el dirigente africano, denunciado por violaciones de los derechos humanos.

Los delegados de las naciones en desarrollo esperaban una mejora del clima en la capital danesa, porque consideran que la futura comisaria europea del Clima se había decantado demasiado hacia los países ricos.

Pero movimientos ecologistas apuntaban que con lo avanzado de la conferencia, a sólo dos días de la clausura, los únicos que pueden salvarla son los 119 jefes de Estado, que empezaron a llegar ayer a la cumbre. A lo largo de las negociaciones, que empezaron el 7 de diciembre, el caballo de batalla de los debates ha sido la financiación a cargo de las naciones industrializadas de los daños causados por el cambio climático en el mundo en desarrollo. Pero el ambiente se caldeó más ayer por un texto que hizo circular EEUU en el que no aparecían las fechas en las que debe moverse la reducción de gases de efecto invernadero, lo que obligaría a partir de cero para negociar un tratado vinculante que fije cuotas y porcentajes concretos de los recortes. A estas alturas, se daba por descartado un acuerdo vinculante en la cumbre, que ha atraído a 46.000 solicitudes de acreditaciones, muchas de ellas denegadas.

El secretario ejecutivo de la cumbre climática, Yvo de Boer, advirtió que las próximas 24 horas serán "cruciales" para el éxito de la reunión. La cumbre atraviesa momentos difíciles debido a la desconfianza de los países en desarrollo y emergentes sobre las intenciones de los desarrollados. Estos países acusan a las naciones ricas de querer acabar con el Protocolo de Kioto, el único tratado existente sobre recortes de emisiones, y de no escuchar sus demandas.

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