El crucero incendiado 'Costa Allegra' llega a tierra

  • Una de las pasajeras españolas afectadas confiesa haber pasado miedo "cuando se quemaron los generadores" pero reconoce que la tripulación actuó correctamente.

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Una de las pasajeras españolas afectadas por el incidente del Costa Allegra ha reconocido haber pasado "un susto grande" cuando tomó conciencia de que el buque en que viajaba se encontraba a la deriva, aunque ha señalado que "lo más duro fue cuando se quemaron los generadores". En declaraciones a Radio Nacional, recogidas por Europa Press, la viajera reconoció, no obstante, la "buena" labor de la compañía y la tripulación. "Lo han hecho bien, porque más no podían (hacer)", ha dicho.

La nave en la que viajaba esta ciudadana española partió el pasado sábado de Diego Suárez y se dirigía al puerto de Victoria (Mahé, Seychelles), donde tenía previsto llegar este martes, pero un incendio en la sala de generadores eléctricos ubicada en la popa, dejó al barco a la deriva en el Índico.

Costa Cruceros, como medida de precaución, decidió entonces desalojar a los pasajeros en el destino que ofreciera su mayor seguridad. Aunque en un principio la compañía decidió desembarcar en la isla Desroches, finalmente consideró "más seguro" realizar el desalojo en el que era su destino inicial, Mahè. El crucero, que había sido remolcado por un pesquero francés, entró en el puerto de Mahé a las 5:00  y después se necesitaron más de dos horas para acercarlo al muelle. Durante este tiempo se procedió a desembarcar las maletas para que los pasajeros pudiesen salir del barco sin problemas.

En el puerto se han organizado espacios de acogida para los viajeros de las diferentes nacionalidades, quienes a su llegada son recibidos por representantes diplomáticos de sus países y autoridades del archipiélago de las Seychelles. También se ha instalado una pequeña tienda de la Cruz Roja por si es necesario atender a alguien, aunque ya se informó de que todos los viajeros están perfectamente después de haber pasado tres días en duras condiciones, a cerca de 30 grados. Esos días han dormido en las cubiertas al aire libre, debido al calor que había dentro del barco por la falta de aire acondicionado, se han lavado con agua mineral y han comido alimentos fríos.

Asimismo, la compañía ha asegurado que, hasta el momento, más de 600 plazas de avión han sido compradas para los pasajeros afectados, así como más de 400 habitaciones de hotel reservadas para las posibles necesidades de alojamiento. Los miembros del equipo de atención ubicados en la isla se están encargando de la organización de un servicio de acogida en tierra y organizando vuelos chárter para que los cruceristas puedan volver a sus países de origen de acuerdo a las diferentes necesidades.

A bordo del barco viajan 636 pasajeros de diversas nacionalidades y 413 tripulantes. Entre ellos se encuentran 15 españoles, entre ellos tres catalanes (uno de Girona y dos de Vic), cuatro de Las Palmas de Gran Canaria, dos de Cádiz, tres de Ibiza, dos de A Coruña y uno procedente de Madrid. Todos ellos están siendo atendidos y se encuentran "en perfecto estado" como el resto del pasaje.

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