El cambio climático amenaza la subsistencia en los países más pobres

  • Los efectos sobre la agricultura pueden afectar a la vida de millones de personas en zonas de África, Asia y América Latina · La FAO alerta de la subida de los precios mundiales de los alimentos

El hambre y la malnutrición provocados por el cambio climático afectarán con mayor probabilidad a las personas pobres, desnutridas o que dependen de la producción local de alimentos, especialmente en zonas de África, Asia y América Latina, alerta en sus últimos informes la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, en sus siglas en inglés).

Esta perspectiva es especialmente preocupante desde el punto de vista de la agricultura, que goza de un creciente reconocimiento como elemento crucial para afrontar la pobreza y la seguridad alimentaria.

En este sentido, James Butler, subdirector general de la FAO, ha señalado que si bien hay que tener en cuenta la importante contribución del sector agrícola y alimentario al cambio climático -con más de un 30 por ciento de las emisiones anuales de gases de efecto invernadero-, también es fundamental averiguar la forma de garantizar la seguridad alimentaria cuando aumentan las temperaturas y el nivel del mar.

"Para estar verdaderamente preparados ante los efectos del cambio climático en la seguridad alimentaria, debemos preguntarnos quiénes son los más vulnerables y cómo se les puede implicar a al hora de abordar esta cuestión", indicó Butler.

Por ejemplo, Oriente medio y el norte de África se hallan particularmente expuestos a la escasez de agua. Con un aumento de la temperatura de tres grados centígrados en el norte africano, entre 155 y 600 millones de personas sufrirán un mayor recorte en sus recursos hídricos.

"Y cuando el incremento de la temperatura alcance los tres o cuatro grados centígrados, el impacto será mayor en Asia occidental y Oriente medio, en donde el rendimiento de los principales cultivos descenderá entre un 23 y un 35 por ciento con una escasa fertilización con carbono, y entre el 15 y el 20 por ciento si ésta es alta. En Asia occidental, el cambio climático puede crear dificultades con el agua durante el presente siglo", según indica el informe de la FAO.

Los cambios en el régimen de lluvias afectarán a los cultivos en muchos países de la zona, que son grandes importadores de trigo y arroz; una dependencia que puede verse aumentada a causa del cambio climático.

Para un desarrollo seguro de las poblaciones vulnerables, sobre todo los cerca de 1.400 millones de personas que dependen de la agricultura a pequeña escala en los países en vías de desarrollo, la FAO considera necesario "potenciar la agricultura de conservación, la recogida de aguas, la reforestación, la gestión sostenible de los bosques y pastizales, el almacenamiento de carbono en el suelo, la mejora en el uso de fertilizantes y la promoción de la bioenergía en áreas climáticas adecuadas".

Una próxima cita para abordar todo esto será la conferencia internacional sobre seguridad alimentaria, cambio climático y bioenergía que tendrá lugar en Roma el mes de junio y que reunirá a jefes de estado y de gobierno, así como a ministros de agricultura, medio ambiente, comercio, energía, agua, bosques y pesca.

"Se trata de una oportunidad única de que los políticos amplíen la perspectiva y se discutan los efectos del cambio climático sobre la agricultura y cómo la agricultura puede ayudar a combatir este fenómeno", según ha declarado Alexander Müller, subdirector de la FAO.

Esta organización advierte, al mismo tiempo, del aumento de los precios internacionales de los productos agrícolas, al que han contribuido, además del fenómeno del cambio climático, factores como una creciente demanda de alimentos por el rápido crecimiento de países emergentes como India y China, una rápida migración sin precedentes de las zonas rurales a las urbanas o la conversión del uso de la tierra de cultivos alimentarios a cultivos de biocombustibles.

Según la FAO, los precios alimentarios mundiales crecieron casi un 40 por ciento en 2007. Tras una reunión mantenida con el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD), ambas organizaciones han analizado diversas opciones para frenar esta subida.

Tanto el BERD como la FAO creen que hay un importante potencial de producción agrícola por explotar en Europa del este y en la región de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), especialmente en países como Kazajastán, Rusia y Ucrania, donde al menos 13 millones de hectáreas de tierras cultivables podrían ser recuperadas para producir sin que ello suponga un importante coste medioambiental.

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