Protesta de cazadores por el temor a perder espacios cinegéticos

  • Decenas de miles de aficionados a la caza y otros colectivos del mundo rural se manifestaron en Madrid contra la Ley de Biodiversidad · Los ecologistas los acusan de incoherencia

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Decenas de miles de personas -unas 700.000, según los organizadores, y 40.000, según la Policía Nacional- se manifestaron ayer en Madrid para pedir a la ministra de Medio Ambiente que modifique la Ley de Biodiversidad y elimine las restricciones que, a su juicio, continene la normativa contra la actividad cinegética y el mundo rural.

Cuatro tractores de la Asociación de Jóvenes Agricultores (ASAJA) iniciaron la marcha, sobre las 12.00, desde la plaza de Lima por el carril central de la Castellana, cortado hasta la plaza de San Juan de la Cruz, donde se ubica el Ministerio de Medio Ambiente. Tras ellos, la pancarta oficial de los convocantes, Por el Campo, la Caza y la Conservación, sujetada por los responsables de las organizaciones impulsoras de esta acción: el presidente de la Real Federación Española de Caza, Andrés Gutiérrez de Lara; el de Asaja, Pedro Barato, y el de la Oficina Nacional de Caza, Juan Antonio Sarasketa. También estaban presentes el responsable del Consejo Internacional de Caza, el austriaco Dieter Schramm, y representantes de la Federación Europea de Caza (FACE), coincidiendo con la celebración de una feria sectorial en Madrid. Junto a ellos, había banderas de todas las comunidades autónomas y de la UE, así como la de España. Los organizadores descartaron explícitamente cualquier trasfondo político en la manifestación.

Junto a pancartas con animales propios de la caza mayor y menor, como jabalíes, perdices o conejos, podían leerse otras como Narbona, ¿por qué no te callas? o Narbona, ni las perdices te quieren.

Poco después del inicio de la marcha, un activista disfrazado de zorro, junto con otros ocho miembros de la organización de defensa de los animales Equanimal, trataron de reventar la manifestación. Efectivos de la Policía Nacional desalojaron rápidamente a todos ellos y los mantuvieron escoltados al paso de los manifestantes. Esta organización recuerda que "sólo en 2007 los cazadores acabaron con la vida de alrededor de 60.000 ciervos, 120.000 jabalís y otros 30.000 animales más de las especies gamo, muflón, corzo, rebeco, arruí, cabra montés y lobo, así como con la vida de un millón de liebres, cuatro millones de conejos, 140.000 zorros, y nueve millones de aves".

Los cambios de la Ley de Biodiversidad afectarían al uso de munición de plomo en humedales; prohibición de algunas formas tradicionales de caza, como la contrapasa [acecho de las aves migratorias en su regreso al Norte], y se abrirían posibilidades para la expropiación de cotos y fincas rurales. "Sea quien sea quien el que llegue al Gobierno, si dentro de seis meses no vemos cambios reales, volveremos a manifestarnos", aseguró De Lara, presidente de los cazadores. Además, éstos reivindican una Ley Básica de Caza, la presencia de los cazadores en todo organismo autonómico, nacional o internacional relacionado con la materia; la creación de un Consejo Nacional de la Caza, una revisión de la Red Natura 2000 y cambios en la Ley de Desarrollo Rural, unificar la figura del guarda, mejorar la gestión del territorio y flexibilizar el control de predadores, respetar las repoblaciones, modificar las restricciones a los perros de caza y un nuevo reglamento de armas.

"Hemos mantenido durante años el territorio y ahora llegan las zorras -dijo Barato, presidente de Asaja, señalando a la sede de Medio Ambiente- para establecer parques nacionales, porque durante años nosotros y nuestros abuelos lo hemos conservado". Barato aseguró que la Ley de Biodiversidad somete a expropiaciones de uso a 12,8 millones de hectáreas en toda España.

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