División en Copenhague por la propuesta alternativa de China

  • El país asiático defiende que sólo los países industrializados sean obligados a establecer objetivos específicos sobre las emisiones.

China presentó un documento alternativo al borrador de trabajo danés en la cumbre climática de Naciones Unidas, en el que propuso que sólo los países industrializados sean obligados a establecer objetivos específicos respecto a las emisiones de gases de efecto invernadero. La propuesta china llama a las naciones desarrolladas a actuar para la protección del clima, pero sólo "sobre la base de sus circunstancias nacionales específicas", aunque el texto no aporta cifras concretas.

De acuerdo con el diario francés Le Monde, en la elaboración del borrador chino participaron India, Brasil, Sudáfrica y Sudán, que actualmente es el portavoz del grupo del G77, integrado por países emergentes y en vías de desarrollo.

La organización ecologista Greenpeace calificó la propuesta de demasiado débil. "Una estabilización de la temperatura de la tierra de dos grados centígrados de calentamiento no es posible si no participan también los países emergentes", advirtió el coordinador de la política climática de Greenpeace, Martin Kaiser. Aunque, admitió, "el primer paso lo deben dar los países industrializados, y eso forma parte de la agenda de la cumbre de la Unión Europea (UE) en Bruselas".

Desde la capital belga, funcionarios de la UE arremetieron contra China y otros países en vías de desarrollo por obstaculizar las conversaciones.

Antes de su partida a Bruselas, el primer ministro danés, Lars Løkke Rasmussen, cuyo país acoge la cumbre climática, anunció un nuevo borrador para un acuerdo global dirigido a combatir el cambio climático que será entregado el fin de semana. Rasmussen se había personado inesperadamente en la conferencia estos últimos días en la que de momento debaten expertos en clima, después de que países emergentes y en vías de desarrollo hubiesen arremetido contra los Estados ricos. Rasmussen tachó tales críticas de puro "teatro" y señaló que "es normal en una conferencia de este tipo".

En el anterior borrador que había presentado para el acuerdo final, que había calificado de "papel de trabajo", había definido objetivos climáticos concretos para los países en vías de desarrollo, lo que un portavoz del grupo de los G77 había interpretado como continuación de las viejas tácticas colonialistas de Estados Unidos y la Unión Europea.

Los 27 países de la UE se reúnen en Bruselas para establecer una línea común para la fase decisiva de la cumbre climática de Naciones Unidas en Copenhague la próxima semana. Los temas más espinosos continúan siendo las obligaciones a reducir las emisiones de CO2, el nivel de los recortes y la repartición de ayudas financieras a países emergentes y en vías de desarrollo.

Por otro lado, Greenpeace acogió positivamente una propuesta presentada por el inversor internacional George Soros quien aboga por que las naciones más ricas del mundo utilicen 100.000 millones de dólares de las reservas de divisas del Fondo Monetario Internacional (FMI) para desarrollar proyectos de reducción de emisiones en países pobres. "Los países ricos podrían doblar los fondos disponibles para combatir el cambio climático mediante la consolidación de unas nuevas líneas de crédito abiertas en el FMI para un fondo verde", explicó Soros, quien añadió que no se estaba utilizando ese dinero de las cuentas de reservas del FMI.

Entre tanto, la unión de protección medioambiental IUCN advirtió en la cumbre de Copenhague de que el dióxido de carbono no sólo es responsable del efecto invernadero y contribuye al calentamiento terrestre, sino que también aumenta la acidez de los océanos. De acuerdo con el estudio que presentó el IUCN, desde comienzos de la industrialización hace 250 años, la acidez de las aguas marítimas se ha incrementado en un 30 por ciento. De acuerdo con IUCN, en la actualidad los océanos absorben al año un 25 por ciento del dióxido de carbono generado por el ser humano. "La mejor forma de definir el aumento de la acidez en los océanos es como mal gemelo del cambio climático", explicó el autor del informe Dan Laffoley.

Si el contenido en dióxido de carbono continúa creciendo, el grado de acidez podría dispararse hasta un 120 por ciento, advirtió. Hasta 2100 podría haberse extinguido un 70 por ciento de los corales de agua fría debido al efecto de descomposición que tiene el agua ácida.

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