Desarticulada una mafia que extorsionaba a propietarios de locales de alterne

  • La policía ha practicado diez detenciones · Los arrestados, nueve ucranianos y un ruso, operaban en Córdoba, Valencia y Madrid · La organización valoraba el pasado militar de sus integrantes

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El Cuerpo Nacional de Policía ha detenido a diez hombres como supuestos integrantes de una organización internacional de carácter mafioso que se dedicaba, principalmente a la extorsión de propietarios de locales de alterne de las provincias de Madrid, Córdoba y Valencia. Según ha informado hoy el inspector jefe de la Unidad Central contra las Redes de Inmigración Ilegal y Falsificación (UCRIF), Alfredo Garrido, los miembros de esta organización -nueve de nacionalidad ucraniana y un ruso- imponían sus servicios de vigilancia en locales de alterne, bares y discotecas. Sus integrantes empleaban "métodos expeditivos" para someter a nuevos miembros del grupo, captar a sus clientes y eliminar la competencia de bandas rivales, con las que llegaron a tener enfrentamientos armados.

Las investigaciones se iniciaron en diciembre del pasado año, al detectarse la actividad de una organización criminal que reclutaba a sus miembros en sus países de origen en función de sus cualidades físicas, experiencia en el manejo de armas o por su pasado como soldados, a quienes ofrecían trabajo como vigilantes. Los responsables de este grupo "mafioso", que estaba "perfectamente estructurado y jerarquizado", exigían a sus subordinados un "sometimiento pleno" a las normas mediante amenazas, coacciones, palizas, encierros y multas, ha explicado Garrido. Estos mismos procedimientos los empleaban con los propietarios de los locales a los que pretendían imponer sus servicios de vigilancia, y también para eliminar la competencia de otros "clanes mafiosos", generalmente formados por ciudadanos rumanos, que también pretendían controlar este sector.

La captación, según fuentes policiales, se hacía en Ucrania, mediante la promesa de un trabajo legal y bien remunerado de camarero o portero de discoteca. Posteriormente, les exigían "obediencia ciega" y "cumplimiento imperativo" de las normas, y les proporcionaban instrucción en el manejo de armas y técnicas de defensa y ataque similares a las usadas en "prácticas de guerrilla". Además de extorsionar a los propietarios de locales de alterne, también se dedicaban al cobro de morosos y al tráfico de sustancias estupefacientes.

Durante la operación policial se han efectuado seis registros domiciliarios: tres en Valencia, dos en Quart de Poblet y uno en Mislata. La principal actuación se llevó a cabo en Quart de Poblet, donde se detuvo a cinco miembros de la banda. En los registros se encontraron catorce pistolas, cartuchos, chalecos antibalas, machetes, microcámaras, prendas de camuflaje, equipos de transmisión, grilletes, ganzúas, registros de morosos y otros efectos.

Esta operación, que se mantiene abierta y que podría dar lugar a más detenciones, se completó con varios controles de extranjería en clubs de alterne, en los que han sido arrestadas siete mujeres por infracción de la Ley de Extranjería. Los integrantes de la banda están acusados de los delitos de extorsión, coacciones, amenazas, detención ilegal y falsificación de documentos. El delegado del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Antoni Bernabé, ha felicitado al Cuerpo Nacional de Policía por esta actuación y ha destacado la importancia de la creación de grupos especializados en la lucha contra la violencia organizada.

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