Benedicto XVI pide a los católicos una fe "pura y abierta" ante los "paganos"

  • El Pontífice plantea en la homilía de la Misa del Domingo de Ramos la necesidad de aparcar prejuicios e intereses personales para reconocer a Dios · Ratzinger confirma su viaje a Australia el próximo julio

El papa Benedicto XVI invitó ayer a los fieles católicos a no ceder ante la avidez y la idolatría, que llegan a sus corazones y a su forma de vida, durante la homilía de la celebración del Domingo de Ramos. Benedicto XVI explicó que los cristianos tienen que ofrecer una imagen de "fe pura y abierta" a los "paganos y a aquellos que atraviesan un periodo de búsqueda". Y por ello, pidió a los fieles que sean conscientes y eliminen la avidez que llega también a sus corazones y a su forma de vida, y les preguntó: "¿No dejamos a veces, de varias maneras, entrar ídolos también en nuestra fe?". El Papa explicó que para "reconocer a Dios" se tiene que "abandonar la soberbia que lleva a alejarse de Dios, como si éste fuera un competidor". Asimismo añadió que para "encontrar a Dios" es necesario "ser capaz de ver con el corazón. Aprender a ver con un corazón joven, que no esté obstaculizado por los prejuicios o cegado por los intereses".

La homilía del Papa estuvo principalmente dedicada a explicar la lectura de la liturgia de ayer sobre el episodio de la Biblia en el que Jesús expulsa a los mercaderes del templo. Según el Pontífice, la expulsión de los mercaderes simboliza la creación de "de un nuevo templo: que es Jesucristo mismo, y donde el amor de Dios se inclina sobre los hombres". "El nuevo templo es promesa del reino de la reconciliación y del amor, que, en comunión con Cristo, se instaura más allá de cualquier frontera", añadió el Papa.

La ceremonia del Domingo de Ramos comenzó con la Procesión de las Palmas, que rememora la entrada de Jesús en Jerusalén. El Papa comenzó la celebración bendiciendo las palmas y las ramas de olivo con agua bendita y luego prosiguió la procesión desde el obelisco de la plaza hasta el altar instalado en la escalinata de la basílica de San Pedro. El Pontífice estuvo acompañado en la procesión por obispos, cardenales y 270 jóvenes (170 italianos y 100 llegados de todas las partes del mundo), debido a que ayer la Iglesia católica celebraba el Día Mundial de la Juventud. Tras la celebración el Papa recordó la cita que tendrá con los jóvenes de todo el mundo en Sydney (Australia) del 15 al 20 de julio durante la celebración de las Jornadas Mundiales de la Juventud.

Con el Domingo de Ramos, el Papa comenzó las celebraciones de la Semana Santa, que continuarán el Jueves Santo, cuando oficiará en San Pedro la Misa Crismal, durante la que se bendicen los santos óleos que se usarán durante los ritos pascuales. Por la tarde celebrará la ceremonia del lavatorio de los pies en la iglesia romana de San Juan de Letrán. El Viernes Santo celebrará en San Pedro la liturgia de la Pasión del Señor y esa noche presidirá el Vía Crucis en el Coliseo. El Sábado Santo celebrará la Vigilia Pascual y el Domingo de Resurrección oficiará la Misa de Resurrección, pronunciará el tradicional mensaje de Pascua e impartirá desde el balcón central de la basílica vaticana la bendición Urbi et Orbi.

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