Alarma por la falta de agua potable para millones de personas

  • Uno de cada seis ciudadanos del mundo no puede disponer de este líquido vital · La falta de saneamiento en países en vías de desarrollo aumenta el riesgo de enfermedades y muertes

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"Cada 20 segundos muere un niño como consecuencia de las pésimas condiciones de saneamiento que padecen unos 2.600 millones de personas en todo el mundo (un 40% de la población), lo que arroja la cifra de 1,5 millones de jóvenes vidas truncadas por una causa que sabemos perfectamente bien cómo prevenir". "Si bien se han logrado progresos, los avances se ven dificultados por el crecimiento de la población, la pobreza generalizada, la insuficiencia de las inversiones para atajar el problema y la causa principal, que es la falta de voluntad política". Éste era el mensaje que lanzaba el secretario general de la Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ayer, día 22 de marzo, la fecha elegida para conmemorar el Día Mundial del Agua.

El agua, un elemento fundamental para la vida y el desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza y el hambre, y esencial para la vida de las personas, sigue siendo un lujo para millones de habitantes del mundo que viven en los países en vías de desarrollo. En la actualidad, unos 1.100 millones de personas no tienen acceso a agua potable; es decir, que uno de cada 6 ciudadanos del mundo no pueden disponer de agua para vivir.

A pesar de que tan sólo uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), aprobados por Naciones Unidas en el año 2000, se refiere específicamente al agua (reducir a la mitad el número de personas que carecen de acceso a agua potable), lo cierto es que si no se cumple esta meta, será difícil alcanzar el resto de las establecidas para el próximo 2015. Al ritmo actual de cumplimiento, se calcula que en muchos lugares del planeta harán falta más de 100 años para cumplir con los Objetivos del Milenio, según augura Intermón Oxfam.

Esta organización está trabajando en varios países para conseguir que cada día más personas tengan acceso al agua potable, construyendo las estructuras hidrológicas necesarias como sistemas de recogida de lluvia, pozos o canalizaciones y recuperación de manantiales. Estas actuaciones no sólo tienen como resultado una reducción de las enfermedades y de la mortalidad, sino que también mejoran la calidad de vida de las mujeres, incrementan la escolarización (fundamentalmente de las niñas), y permiten fuentes de ingreso alternativas a las comunidades.

Los proyectos relacionados con el agua de mayor envergadura son los que están llevando a cabo en Etiopía, Burkina Faso, Nicaragua, Brasil y Tanzania, entre otros países. También están trabajando en emergencias en Sudán y en el cuerno de África.

Según Naciones Unidas, para el año 2025 unas dos terceras partes de la población mundial, es decir unos 5.500 millones de personas, vivirán en zonas con insuficiencia de agua moderada o grave; y, en la actualidad, un 50 por ciento de la población en países en vías de desarrollo está ya expuesta a fuentes de agua contaminada y casi un 20% de las muertes provocadas por enfermedades infecciosas están relacionadas con su consumo.

En este sentido, los proyectos de creación de pozos y fuentes de agua cerca de las comunidades, como los que desarrolla Intermón Oxfam en Etiopía, Nicaragua, Brasil, Tanzania o Burkina Faso, repercuten de múltiples formas sobre la vida de las poblaciones.

Por un lado, mejorando la salud de la comunidad y disminuyendo la mortalidad, sobre todo de los más pequeños y vulnerables. Y por otro lado, permite a las mujeres participar activamente en la vida de su entorno y generar ingresos extras e incrementar la participación de las niñas en las escuelas y que éstas terminen sus estudios primarios.

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