Racing de santander-sevilla · la crónica

Con pegada es más fácil (0-3)

  • El Sevilla se reencuentra con el gol, gracias a la segunda línea, y mira al horizonte próximo con otro aire y la necesaria confianza. Enfrente estaba un moribundo y hubo ratos en que al equipo le costó asir con fuerza el pleito

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El Sevilla ganó, con la solvencia que indica un 0-3, y dio un hondo respiro de alivio después de la incertidumbre que había despertado su deambular por la Liga. Esto ya es bastante positivo, sobre todo porque el equipo recuperó el gol que parecía que había perdido y lo hizo además con la intervención fundamental de los jugadores de la segunda línea, desde Perotti en la germinación del primer gol hasta Jesús Navas o el redivivo Manu del Moral, que agradeció reencontrarse con el gol para cobrar confianza. Es decir, que la lectura del plácido -sobre todo en su desenlace final- partido en El Sardinero no puede ser más que positiva. Pero, aun así, cabe reseñar que el equipo de Míchel evidenció algunas dudas y que le costó asir el partido de veras ante un moribundo como es este Racing que parece abocado al descenso y que tiene muy poco para hacer daño. Y esto si es negativo, porque no siempre se va a encontrar tantas facilidades este equipo que estaba tan necesitado de confianza. Ya la tiene, debe seguir puliendo defectos.

De entrada, Míchel demostró con hechos que no iba en broma cuando avisó en la previa de que el Sevilla no está en condiciones de esperar a nadie. Fue un mensaje directo a Reyes, pero también Rakitic se quedó en el banquillo, así como Kanoute. El técnico hiló la necesidad de refrescar al equipo, dado que se trataba de un partido intersemanal, con una clara demostración de autoridad para que todos se den cuenta de lo que se está jugando este equipo y este club. Y le salió la jugada perfecta.

La apuesta por Negredo, después de casi un mes fuera, como la referencia de ataque con Manu en la mediapunta, y con Perotti por el castigado Reyes y Trochowski en el de Rakitic, fue fundamental. Todos ellos terminarían siendo actores principales y ahí están los goles de Manu para ratificarlo, pero también el buen partido de un dinámico Trochowski que supo aprovechar la endeblez del rival para percutir, ofrecerse y recuperar balones divididos, para darle el mando a su equipo en definitiva.

Lo que queda por pulir son los riesgos que sigue corriendo este equipo con ese 4-1-4-1 que deja en demasiadas ocasiones a Medel con mucho campo donde acudir a robar, presionar y apagar fuegos. Ayer, el Racing apenas puso a prueba a la defensa, aunque ya ha quedado dicho que no siempre habrá enfrente un equipo con tanta tensión, tanto miedo y tan escaso talento en sus filas.

El Sevilla, además, tuvo problemas en la salida del balón desde atrás por las dudas de dos veteranos como Escudé y Palop, pero la enorme distancia de calidad entre los dos equipos se fue plasmando poco a poco en un dominio casi homogéneo de los de Míchel.

Al Sevilla sólo le faltaba mordiente, por mucho que Negredo apareciera por distintas zonas, o precisamente por eso, ya que Manu del Moral tardó en manifestarse en el partido. Y eso privó de continuidad y de llegada al equipo. Aun así, el Sevilla fue aculando a un Racing que apenas amagó, muy tímidamente, cuando el juego hacia atrás provocó alguna incertidumbre en la zaga. Sólo entonces el equipo cántabro soltaba sus miedos y apretaba un poquito arriba, sin asustar demasiado. En segundas jugadas, con balones largos de Palop casi siempre, el Sevilla se fue haciendo con la pelota en la zona de tres cuartos y a la media hora, tras un claro penalti de Mario a Negredo, cantó bingo y dio con la puerta.

Perotti, que aparecía mucho más por dentro que Manu, realizó una buena conducción y una mejor apertura a Negredo. Al excelente chut con el exterior de éste respondió Mario con un paradón, pero Jesús Navas sí tuvo la mala uva que le faltó otras veces para meterla dentro, pese a la oposición de un defensa. Mejor no se le podía poner la cosa al equipo de Míchel, pues si el Racing ya era un equipo timorato antes, ahora iba a dejar muchos espacios en su agónico desespero, en un quiero y no puedo que dejó el partido en manos del Sevilla.

Con todo, Palop hubo de emplearse a fondo en un paradón tras una falta que remató Stuani, haciéndole daño a Fazio, que hubo de ser vendado. Así, a balón parado, fue como asustó el equipo de Álvaro Cervera. Un par de faltas, un gol anulado a Stuani por claro fuera de juego, otro par de saques de esquina con el tiempo cumplido...

Pero aquello no se podía escapar. La salida del Sevilla en la segunda mitad fue en tromba. Quería amarrar aquello, ahora sí. Tras un aviso de Negredo, Manu del Moral encontró puerta con la colaboración de Mario. El Racing quemó sus naves y el equipo de Míchel ni siquiera vio peligrar el positivo rumbo del partido cuando Medel le dejó su sitio a Rakitic, con lo que ello podía conllevar de peligro al tratarse el chileno del único que parece capacitado para esa labor de zapa en el 4-1-4-1.

El suizo-croata se tomó en serio su nuevo rol, incluso supo mandar desde tan atrás, y la expulsión de Diop terminó de allanar el camino. Poco a poco, y pese a que Palop y Fazio aún tendrían que apagar algún amago de fuego, el guión se fue cumpliendo. Y el Sevilla ganó tres puntos y confianza, ese factor tan necesario.

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