El huracán y el gran ojo

  • Jiménez y Chaparro versan sobre el poder de los medios y su capacidad para erosionar y acabar con los entrenadores

Dos entrenadores formados desde la base, caras conocidas desde hace mucho tiempo y que hablan con acento andaluz. Deben ser condicionantes que juegan en contra de Jiménez y Chaparro, técnicos que comenzaron la temporada dirigiendo a Sevilla y Betis y que en el cincuenta por ciento han aguantado el soplido del huracán. El arahalense se mantiene agarrado al fuerte tronco de los resultados y los números, pero con el riesgo de acabar soltándose en cualquier momento porque los vientos son fuertes. Al trianero hace tiempo ya que se lo tragó el tornado.

En ese tornado, dicen, juegan un papel fundamental los medios de comunicación, toro al que están acostumbrados a lidiar y al que se volveron a enfrentar ayer desde otro prisma. Ejercieron de conferenciantes ante estudiantes de Periodismo y Educación Física dentro del programa Prensa y Deporte, un encuentro organizado por la Asociación de la Prensa Deportiva de Andalucía. Tanto Jiménez como Chaparro tuvieron que hablar del llamado cuarto poder pese al cambio en el título del coloquio, que originariamente giraba demasiado directo sobre el desencuentro que ambos, pero sobre todo el sevillista, tiene con los medios. ¿Se ha sentido en algún momento maltratado por la Prensa?, preguntó Javier Bermejo, el moderador, a Manolo Jiménez. "No me siento maltratado porque no me dejo maltratar. Sé lo que represento", contestaba el entrenador del tercer clasificado de la Liga, algo que se encargó de recordar en varias ocasiones. Jiménez reveló su idea sobre lo que debe ser una rueda de prensa. "He aprendido que no podemos estar constantemente dando explicaciones y que no debes justificarte de tus decisiones. Tú sabes para lo que trabajas y que es para ganar partidos y también sabes para lo que es una rueda de prensa y que estás siempre observado". Sobre las críticas, entendió que se "generen debates por diferentes puntos de vista. En las derrotas hay análisis y se discuten las decisiones y lo veo normal siempre que sea con respeto".

Chaparro  hablaba casi en el mismo sentido pese a la insistencia. "No me he sentido presionado en ningún momento. Y del Betis no hablo, no puedo... (resoplidos), el equipo está compitiendo y tengo que tener un respeto", se defendía el ex técnico heliopolitano, que sin embargo no se guardó un par de darditos a su antiguo club. Primero, al relatar sus inicios como futbolista, "en campos de Triana por los que entrenaba el Betis, como siempre". Otra fue una crítica directa a las estructuras al echar un vistazo a los micrófonos que tenía delante. "Aquí, por ejemplo, sólo veo Sevilla Fútbol Club. Sólo por curiosidad (por lo que él dijera) aquí debería haber un micrófono del Betis", dijo y reconoció el "gran poder" para generar opinión que siempre tuvo la prensa.

Jiménez también se defendió ante el aluvión de nombres que se postulan como su sustituto. "Lo que eso me dice es que estoy en un puesto muy codiciado por grandes entrenadores y que tengo que meter al Sevilla en la Champions".

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