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Si ni Kanoute es respetado...

  • El malí sufre la primera expulsión en la Liga, de forma muy rigurosa, y el Sevilla ve frustrado su debut · El equipo de Jiménez nunca se sobrepuso en un partido viciado

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El Sevilla no termina de romper en equipo grande. Al menos en lo que respecta al respeto de los árbitros. Es de los equipos que más expulsiones sufre a domicilio y ni siquiera ser el tercero de la Liga o haber paseado su nombre por Europa cambia esa dinámica. En otros tiempos, Daniel Alves era la víctima propiciatoria. También lo han sido Luis Fabiano o Adriano, quien fue expulsado también en Mestalla el curso pasado. Ahora le ha tocado a Kanoute y la pregunta es ésta, si el arbitraje español no respeta ni a un futbolista como el franco-malí es que hay tela que cortar. Nunca en la Liga fue expulsado hasta ayer. En la final de Copa del 2007 sí, por un rifirrafe con Casquero en el epílogo.

Kanoute es un futbolista mediático. Es de esos jugadores que levantan admiración fuera de su ámbito habitual, lejos de la propia afición o de la hagiografía autóctona. Lo tiene todo para ello. Es delantero, marca goles, algunos espectaculares, contribuye a la construcción del juego, su figura, espigada y esbelta, se destaca de entre las medianías y es elegante dentro y fuera del terreno de juego. Por si fuera poco, es un hombre con compromisos sociales, como demuestra la fundación que creó para cubrir las necesidades de niños de Malí. Pero esta Liga que tanto oropel derrama alrededor de las dos grandes capitales españolas sigue teniendo un pésimo nivel medio en el arbitraje. Está por debajo del nivel de buenos y competitivos equipos como los propios Sevilla y Valencia. Y estropea cualquier partido a poco que se ponga.

La expulsión que sufrió ayer Kanoute fue muy rigurosa y terminó de cargarse un partido ya de por sí viciado. Fue una lástima que tanto talento, tanta dinamita en los ataques de ambos equipos se quedara en bastante poco por una serie de factores entre los que hay que contar el estado del césped. Dejando aparte los dos chispazos de Mata y Pablo, hubo poco que celebrar en las áreas. Antes de que Rubinos Pérez se cargara lo poco que daba de sí el partido con la expulsión de Kanoute, lo cierto es que ningún equipo mandó.

Falló el césped y fallaron las medulares de ambos equipos. Arriba, Villa y Silva por un lado esperaban el milagro de alguna conexión letal. En el otro lado, Kanoute y Luis Fabiano no acaban de acoplarse en las segundas jugadas ni terminaban de imponerse en los balones de espaldas. Fue el brasileño el que se atrevió a rasear más para combinar en corto cayendo a alguna de las bandas. Un par de intentos con el activo Perotti a punto estuvieron de descerrajar a la segura defensa valencianista, en la que Dealbert demostró que si Emery le ha hecho un hueco es por algo. Por arriba aburrió a Kanoute y por abajo se mostró muy seguro.

Quizás el que Kanoute perdiera una y otra vez los balones altos condicionó que sacara el codo más de la cuenta en la primera tarjeta amarilla, cuando golpeó a Bruno. La segunda no está tan justificada, ni mucho menos. Levantó el pie, pero dirigió el calzo hacia la dirección del balón, nunca hacia Marchena. El ex sevillista gesticuló y Rubinos Pérez echó al francés. Más tarde, en una acción similar de Alexis sobre Luis Fabiano, pitó falta sin tarjeta. Ni vio penalti de Mathieu a Negredo por un manotazo claro en el rostro.

Luego, el Sevilla no se sobrepuso a tanta cuesta arriba. Es verdad que Mestalla no es sitio para milagros, pero es que el Valencia tardó tres minutos en aprovechar su superioridad y marcar el 1-0. A un equipo que presume de tercero de la Liga hay que pedirle más, bastante más si lo quieren apurar. Es cierto. No se puede rendir tan pronto. Pero es que con este nivel en el arbitraje. Y eso que Rubinos se le daba bien al Sevilla. Como empiecen a echar a Kanoute...

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