Alarmante pérdida de agresividad

  • Quitando el Barça, el Sevilla es el cuarto equipo que menos faltas hace y el cuarto que más recibe. El músculo, bien escaso.

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Lo de la virilidad en el fútbol va con unos equipos y no va con otros. Lógicamente, precisamente no es el fuerte del Barcelona, que apuesta por otros recursos. Pero como los demás no pueden compararse con el Barça, tienen que jugar a otra cosa.

En el Sevilla, la pérdida de agresividad en la plantilla ha sido evidente en los últimos años. El partido ante el Sporting fue una prueba más de que un equipo sin alma, sin futbolistas con músculo y carácter, tiene muchas papeletas de perder si esa supuesta superioridad técnica no se manifiesta de forma rotunda. No hay que ser muy listos para entender que el Barcelona de Guardiola, con futbolistas como Messi, Xavi, Iniesta, Cesc, etcétera..., es el equipo que menos faltas comete de la Liga. Pero, ojo, que eso no tiene nada que ver con que no corran o presionen.

Además, si no hacen faltas es porque llegan antes al balón y no necesitan hacerlas porque la posesión siempre es suya. Pero todos los analistas entendidos en fútbol han destacado como una de las claves del modelo azulgrana la presión adelantada de sus delanteros -oh, perdón, que juega sin delanteros- para robar y apabullar a su rival tocando y tocando desde muy arriba.

En el Sevilla, la falta de jugadores físicos en el centro del campo -sólo Medel y Trochowski, sin pasar de 1,60 de altura- ha llevado a la situación en la que se encuentra. Fácilmente devorado por los rivales en cuanto éstos meten un poco el pie, resulta fácil echarlo de los partidos e impedir que aflore esa presunta superioridad técnica. Así, los blancos, quitando al Barça, son el cuarto equipo que menos respeto infunde de la Liga si se contabilizan las faltas cometidas. El Sevilla, con 476 faltas, comete sólo 13,12 por partido y sólo tiene por detrás a Levante, Real Sociedad, Granada y Málaga, aparte del Barcelona, que puede considerarse fuera de concurso.

Los equipos también suelen ser reflejos del perfil de sus entrenadores y, el ejemplo está en quién lidera esta particular clasificación, el Atlético de Simeone (18,3 faltas por partido), seguido del Mallorca de Caparrós (17,9).

Pero también hay que ver qué futbolistas juegan en el centro de cada equipo. Si Simeone ha llegado al Calderón y, al ver que no tiene ningún medio centro para soportar en solitario a su equipo, ha elegido el recurso de alinear a tres centrocampistas, en el Sevilla suele jugar con dos y uno de ellos es Rakitic. No hace falta recordar que cuando no está Medel la plantilla no tiene un sustituto de ese corte. El suizo-croata es un jugador de un perfil para, en un sistema 4-2-3-1, actuar en la mediapunta. Sin embargo, en el Sevilla juega en esa línea en la que casi todos los equipos que no son el Barcelona colocan a dos medios centro defensivos.

El Sevilla está, además, de la mitad de la tabla hacia abajo no sólo en la clasificación por puntos, que es la única real, sino también en una tabla confeccionada si se contabilizan las tarjetas amarillas (81), con una media de 3,1 cartulinas por encuentro. Es curioso, pero el cuadro nervionense lidera en cambio la clasificación de las rojas, con 6, aunque empatado con Valencia, Athletic y Granada (que tampoco hace muchas faltas). Esto no quiere decir de forma tajante que sea un equipo duro, sino que también puede analizarse desde el prisma de que sus jugadores no saben hacer las faltas, pues el futbolista que está acostumbrado a ello (a cortar un contragolpe, a parar el ritmo del rival...) sabe medir y jugar con cuándo hay que meter el pie y cuándo no.

Por no hablar de las expulsiones por protestar o amonestaciones fruto de una agresividad fuera de lugar hacia el contrario sin el balón en juego, como las dos que vieron con el partido acabado en El Molinón Fazio y Coke que les impedirán jugar ante el Barcelona. El juego había concluido.

El Sevilla es un equipo cándido, que se arruga con facilidad en el campo y que tiene problemas en la recuperación del balón. El músculo, un bien muy apreciado en el fútbol de hoy por su elevada exigencia física, no abunda en la plantilla que tiene Míchel a su disposición. La planificación ha virado hacia otro modelo en el centro del campo cuando no hace mucho Monchi se preocupaba por incorporar futbolistas con buena respuesta en esta faceta: Baptista, Keita, Zokora, el propio Martí... De los que han llegado este año sólo Trochowski aporta un dinamismo fundamental para seguir y presionar a los rivales, pero su escasa talla también es un hándicap en algunos momentos y lo mismo le ocurre a Medel.

Todo esto hace que los rivales tengan bien aprendido cómo frenar a los futbolistas del Sevilla. Los números cantan y si los nervionenses son de los que menos faltas cometen, también son de los que más reciben. El Sevilla es el cuarto equipo más castigado de la Liga, con 401 en tradas señaladas (15,42 por partido). En este sentido, futbolistas como Reyes y Jesús Navas son especialmente blancos preferidos para los rivales. Aunque esta estadística también dice que los jugadores del Sevilla son de los que más conducen: poco juego asociativo.

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