Esther bazán gasch - pregonera de la semana santa de huelva

"La presencia de la mujer contribuye a enriquecer la Semana Santa"

  • Es la primera mujer que en Huelva pronuncia el pregón oficial que organiza el Consejo y asegura que lo importante "es el mensaje y no quien lo lanza", por eso sabe que no se escuchará con prejuicios

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Esther Bazán Gasch, periodista y hermana de la sacramental de Pasión pronunciará en la mañana de hoy, Domingo de Pasión el pregón de la Semana Santa de Huelva. Será la primera mujer que subirá a esta tribuna y no oculta su ilusión.

-Sin duda su pregón estará marcado por ser el primero que pronuncie una mujer, ¿qué le supone esto?

-Es la pregunta del millón. Creo que estamos en un momento en el que la igualdad de oportunidades es una realidad aunque eso no garantice el éxito. La única diferencia con los anteriores es estética y externa. Yo no llevaré chaqué, ni me habré afeitado por la mañana. Los anteriores tampoco se pusieron tacones, ni buscaron una peluquería de última hora. Creo que lo importante es el resultado. Y quiero que hablen de mi pregón a partir de las 2 de la tarde del 9 de marzo y que los que vayan al Gran Teatro o lo escuchen por la radio terminen envueltos en todos los sentimientos, olores y sabores que he querido transmitir. Eso es lo único que me importa.

-¿Cree que habrá mucha gente pendiente de este aspecto?

-Sinceramente creo que no. Lo importante es el mensaje, no quien lanza el mensaje. Y realmente no creo que la gente escuche o no el pregón por prejuicios de ese calibre. La diferencia entre sexos es algo superado para cuestiones de este tipo.

-Lo cierto es que hay muchas mujeres en distintos puestos cofrades y desde hace tiempo.

-Es que ese es el objetivo. Que la normalidad presida este tipo de relaciones en todos los aspectos de la vida, y que no tenga que subrayarse que por primera vez un hombre o una mujer consigue llegar a un sitio que antes le estaba vetado. No somos agua y aceite sino tierra y agua, permeables, con capacidad para fundirnos, mezclarnos y hacernos uno. Y además, como tenemos visiones distintas de las cosas, eso contribuye al enriquecimiento de la Semana Santa. Es importante, por eso, sabernos escuchar.

-¿Cuál es la aportación de la mujer?

-Más de lo que nosotras mismas imaginamos. Hemos pensado durante mucho tiempo, quizá en la generación que me ha precedido, la de mi madre por ejemplo, que nuestro papel era secundario. Pero esa generación de mujeres ha hecho más de lo que ellas pensaban. Sólo con su saber estar, su ejemplo y sus consejos. Han influido más en la sombra que en primera línea. Ahora somos mucho más independientes, con criterios propios y con capacidad para decidir sin tener que consultar. Sólo con esa actitud, desde el respeto no desde la imposición podemos hacer mucho más.

-Pero ya no es tiempo para hablar de diferencias, ¿sería necesario que la presencia de la mujer fuera más numerosa y más activa?

-Es que no es una cuestión de números. Ni de dejar fuera a un hombre para que entre una mujer. Son las personas las que valen y tienen que demostrar lo que pueden hacer y llegar a ser. ¿Por qué no se cuestiona cuando los hombres han accedido a puestos reservados para las mujeres ( modistos, cocineros ….) Y sí a la inversa? Hay que quitar todavía muchas caretas y abrir las ventanas de la sociedad para que entre aire fresco en algunas sociedades o sectores que prefieren estar encerrados y viviendo en lo oscuro. Desde mi punto de vista no evolucionarán y se perderán la alegría, el color, la primavera…

-Se ha dicho que este año tocaba una mujer para el pregón, así se conocía incluso antes de que fuera oficial el nombramiento, ¿le ha afectado eso y que en su terna usted fuese la única mujer?

-Desconozco quiénes eran los otros candidatos para pregonar nuestra Semana Santa ni las quinielas previas a la elección. La distancia me permite quedarme al margen de los comentarios de café, de esquina o barra de bar, con lo bueno y malo que eso conlleva, así que no me afectó antes de que me comunicaran oficialmente la decisión aunque tengo que confesar que fue una sorpresa.

-¿Cuál es su visión general de la Semana Santa?

-Necesita vestirse de nazareno más veces al año y calzar en la trabajadera en más ocasiones. No estaría de más que oliera a azahar todos los meses del año. Creo que muchas veces los que integramos las hermandades sólo salimos en procesión una vez al año. Y hace falta una mayor participación y más ejemplo en nuestra vida diaria . Para mí ser de una hermandad es una forma de entender la vida, un estilo, vivir en Pasión permanentemente… Tenemos que distinguirnos porque tenemos un "plus", un añadido a los demás.

-¿En lo particular cómo vive su Hermandad de Pasión?

-Esa participación a la que acabo de hacer alusión es muy difícil por la distancia, pero mi Cristo de Pasión va conmigo allá donde estoy y es el que me abre el camino donde voy. Eso lo entendí en mis años con la cruz de penitencia. Yo voy detrás de él. Y hablo mucho con El. Le pido que entienda mis decisiones, que me ayude en mis deseos y que perdone mis errores

-¿Qué le motivó a vincularse a ella?

-Mi padre, al que veía desde pequeña vestirse el Martes Santo. Y mi madre, que planchaba la túnica y le quitaba la cera cada año. La tradición de casa y mi elección personal. Yo quería vestirme de morado y verde y participar de los sentimientos que brotaban al paso de mi Cristo y del Palio de Refugio. Es una cuestión de piel, como el amor. Y yo estoy enamorada de mi Cristo de Pasión. Nunca me ha dejado tirada.

-Vive por motivos de trabajos desde hace años en Madrid, ¿cómo se ve desde esa distancia la Semana Santa de Huelva?

-Es muy buena esa lejanía. Ayuda a separarse del libro y poder leerlo. Quiero decir que ayuda a minimizar los problemas, a suavizar las tensiones y a ver a la gente de otra manera. A entender un poco más por qué ocurren las cosas y a tomar decisiones "sin estar contaminado". Además así cuando llego, disfruto sólo de lo que veo y de lo que me trasmiten las hermandades en la calle.

-Ahora que acabamos de pasar unas elecciones, cree que las cofradías deberían estar libres de todos intentos de manoseos políticos.

-De la utilización partidista sí, pero creo que hay puntos en común entre la política y el espíritu de las hermandades y creo que ése debe ser un punto de conexión a la hora del trabajo social al que están obligadas. No sólo hay que salir a la calle en Semana Santa con nuestras mejores galas, en la calle hay mucha gente que espera la implicación de los que sacan un paso un día al año y luego se olvidan de los demás. No confío en los que se dan golpes de pecho constantemente y están siempre en primera línea pero luego se olvidan de dónde estuvo Jesucristo. Más en la calle que en los templos.

-¿Pero al cofrade no habrá que encasillarlo en ninguna opción?

-Doy por hecho que no se hace y que el voto, como la fe, es algo que forma parte de la esfera privada de cada uno. Aunque sí que es cierto que he visto como se señalaba con el dedo determinadas opciones de vida por parte de algunos que mejor estarían "mirando la viga en su ojo en lugar de la paja en el de más allá". A veces se juzga a la ligera, se colocan etiquetas y se firma una sentencia de muerte por parte de un grupo que dice tener una verdad absoluta. Hay que desterrar a los ultras, radicales y talibanes de todos los órdenes de la vida.

-¿Qué actualidad tiene hoy la Semana Santa en pleno siglo XXI?

-Depende de nosotros, de los que la integramos. Si queremos caminar hacia algo sólo plástico y artístico, tiene el mismo sentido que un museo o una exposición: Participar de su belleza y observar sus obras como pertenecientes al Patrimonio cultural. Pero creo que la Semana Santa es algo más que eso. Insisto en que es una forma de entender la vida. Si pasa con la política o el fútbol, por qué no con la Semana Santa.

-¿Entiende las críticas que tiene la Iglesia y a veces las cofradías?

- Sí. Porque son muchas las ocasiones en las que pregonamos una cosa y hacemos la contraria. No somos un ejemplo de lo que Jesucristo nos enseñó. A veces nos puede la soberbia y nos cuesta colocarnos de igual a igual con los que tenemos a nuestro alrededor. Si realmente supiéramos entender la esencia de lo que dice el evangelio, saldríamos todos corriendo. ¡Jesucristo nos dice cada cosa, nos pone en cada compromiso! ¡hay que ser muy valiente para decirse cristiano y nosotros lo pronunciamos con tanta ligereza! ¡No me extraña que luego nos cuestionen!

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