El pergamino, un arte antiguo en constante demanda

  • minuciosidad. El pergamino y las prisas se llevan mal. Es una obra que requiere tiempo para que el artista ejecute un trabajo que ha de decir mucho con poco texto, como indica Francisco Llonís

Es de los afortunados que confiesan que la vida les ha puesto donde querían estar. Francisco Llonís lleva toda la vida haciendo lo que más le gusta y eso es todo un lujo. A estas alturas, es un pergaminista reconocido por su labor ingente en el tiempo y en la calidad y como en ocasiones anteriores, es el autor de la obra que le ha sido entregada al pregonero oficial de la Semana Santa, en esta ocasión a Fernando de la Torre.

Nada menos que 685 pergaminos han salido del arte de su imaginación y creatividad y de la destreza de sus manos. Paco Llonís aún recuerda esa primera obra que realizó con solo 17 años. Fue en Paterna y tenía como destinatario a José María Sánchez, que fue ministro de la Vivienda y tenía el título nobiliario de marqués de Paterna.

Aunque es autodidacta, su aprendizaje ha sido constante y sabe expresar su creatividad en un arte difícil que quizá muchos no sepan valorar en su justa medida. "Es un arte -explica- que está anclado en el sabor añejo. En lo que se refiere a las hermandades, que es donde nació mi obra, ellas se mueven en el barroco".

La minuciosidad que exige la realización de un pergamino sea quizá, uno de los factores que pueden poner en peligro su pervivencia o al menos, tal y como los conocemos. Tal es la cosa que Llonís declara que "somos especies a proteger, ya que es una obra muy paciente en un mundo que va a la carrera".

Otra de las circunstancias que van en su contra es que "son trabajos que no suelen ser vistos por el público en general ya que se entregan a particulares que los tienen en sus casas, de ahí que la gente no tenga acceso a ver la minuciosidad que conlleva hacer un pergamino".

En el polo opuesto nos encontramos con el mayor aliado de este arte: el tiempo. En buena medida, la brillantez de lo que se haga depende de él. Cuanto más tiempo tenga el artista, mejor quedará de modo que es bastante aconsejable que los encargos se realicen con bastante antelación. En el caso del que ha tenido como destino a Fernando de la Torre, "el Consejo de Hermandades me avisó con suficiente tiempo.

Los peores en ese aspecto, son los organismos oficiales". En cualquier caso, la gama de pergaminos es ingente y Paco Llonís los realiza para diferentes ámbitos, como "asociaciones de vecinos, bodas de plata, bautizos, hermandades..." y la elaboración difiere bastante si se trata de motivos cofrades o para fines seglares.

"Lo importante -apunta Francisco Llonís- es que la persona que lo va a recibir vea su vida y trayectoria plasmadas en la superficie del pergamino: sus devociones, sus títulos... La idea es que sin utilizar un texto extensivo, la obra diga mucho sobre la persona en cuestión".

Pese a ser un trabajo que parece haberse quedado estancado en el tiempo, no deja de ser demandado por distintos estamentos y uno de sus grandes valores estriba precisamente, en esa perdurabilidad que posee. Como prueba de la minuciosidad y del exquisito trabajo que ha de efectuarse, Llonís comenta que hay ocasiones en que se va toda una mañana en realizar una superficie de 5 cm2.

Como creación artística que es, uno de sus grandes valores es su exclusividad -"no hay dos pergaminos iguales"- y en el caso de Llonís, "entrego un certificado de autenticidad". Aunque no tiene un muestrario, él los tiene todos catalogados y "les he seguido la pista".

Uno de los secretos de este artista es el trabajo permanente que es donde apunta siempre la mayor creatividad. Confiesa que la base es el dibujo, y en esto "tengo una gran imaginación".

Francisco Llonís recuerda que algunas obras "tienen un significado especial". Entre éstas menciona el entregado por la Hermandad de Montemayor a Su Santidad Juan Pablo II o el de la Hermandad de Clarines por el nombramiento de Su Majestad Juan Carlos I, como hermano honorario.

El pergamino es una obra hecha para durar. Los hay que hay pervivido durante 2.000 años. Los elementos con los que se realizan son caros. La piel se curte y se blanquea, que es como llega al artista. Después "hay que trabajarla pues tal como viene, no se le puede echar color". Hasta que no esté satinada no se puede iniciar el trabajo.

La historia de los pergaminos se remontan a los comienzos de la civilización. De la localidad de Pérgamo, a los escritos de la Biblioteca de Alejandría. Las diferentes etapas de la historia dejaron su impronta, hasta que llega a la forma de libro donde tiene su máxima expresión, con las Cantigas del rey Alfonso X.

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