Los pasos llegan a las iglesias

  • Fundir la cera y la colocación de las velas es todo un ritual que requiere destreza y perspectiva

Durante estos días, las hermandades realizan un trabajo que podríamos denominar de bastidores. Es el trabajo que no se ve, gris, que no luce, que se lleva muchas horas pero que sin él nada del esplendor que las cofradías mostrarán dentro de escasas semanas, sería posible. De este modo, los pasos van llegando a las iglesias y capillas en donde van siendo montados con exquisita meticulosidad y mimo. Todo ha de estar limpio, reluciente, como para estrenar y de todo esto se encarga la buena voluntad y la responsabilidad de muchos cofrades.

La Hermandad del Calvario es un ejemplo de todo esto. Desde el pasado miércoles no dejan de trabajar en el montaje del paso de palio que, como ocurre en la inmensa mayoría de las cofradías, es mucho más dificultoso que el paso del Cristo. Alrededor de un equipo permanente de 6 a 8 personas se esfuerza en que todo vaya encajándose: la limpieza de la plata, de los mantones, el montaje en sí de los diferentes elementos... El pasado jueves por ejemplo, fue el día en que se dedicaron al montaje de la candelería y los respiraderos. El palio domina ya la superficie de la capilla.

Los cofrades del Calvario señalan que dentro del arduo trabajo que supone el montaje de un palio, lo más minucioso es la candelería y la cera, aparte de la limpieza de toda la plata, de la que ya se hizo un repaso previo justo después de la recogida del desfile procesional del pasado año. Los faldones, por ejemplo, son tratados con triclorotileno. Esta sustancia tiene como propiedad que quita del tejido, los rodales de las manchas de la cera que inevitablemente cayeron. Hay además, manchas de cera esparcidas por casi toda la superficie del paso.

Carlos Castillo es el encargado de la tarea de la fusión de la cera y la ubicación de las velas. Esto está sometido a un auténtico ritual en el que colaboran varios hermanos, como el prioste Javier García y el mayordomo Antonio Garzón. Castillo sitúa las velas, mientras que García desde una cierta distancia le va asesorando si la ubicación es correcta. Sea como fuere, todo tiene que estar dispuesto para el 8 de este mes. En esa misma jornada, día en que se realiza el traslado del Señor del Calvario, será también el del montaje de su paso que, como ya se ha comentado, es menos complicado y más aún cuando la canastilla ya está incorporada.

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