La mujer bajo las trabajaderas

  • La cuadrilla de costaleras de la Cofradía del Santo Entierro realiza su primer ensayo de Cuaresma por las calles de Isla Chica.

  • Ya son 14 años bajo el Cristo Yacente de la capital.

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La mujer bajo las trabajaderas

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En tiempo de Cuaresma; de preparativos para la Semana Grande; de los cultos, del olor a incienso en los templos y de la faja y el costal, en el barrio de Isla Chica asoma una estampa que emerge la expectación de cofrades y curiosos. No son muchas pero, alrededor de la provincia, el aumento de las cuadrillas de costaleras se incrementa con el paso de los años.

En la capital, el Cristo Yacente procesiona el Viernes Santo por las calles con el paso firme y alargado de mujeres costaleras. Y ya son catorce años que se cumplen desde que esta cuadrilla comenzara a ponerse el costal y que tiene actualmente a Sara Vergel en el martillo, antigua costalera del Santo Entierro que salió de la trabajadera para suplir a Javier Mesa cuando tomó el cargo de hermano mayor.

A la vera de la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, se concentran las costaleras para realizar su primer ensayo de Cuaresma. En la tarde primaveral, el buen ambiente y las sonrisas de reencuentros y viviencias se hizo notar pasadas las cinco de la tarde. Entre tanto, Javier Mesa fue el encargado de igualar, bajo la supervisión de Sara Vergel, un paso que calza 35 costaleras y que se trabaja casi de "mármol a mármol" puesto que la cuadrilla actual cuenta con unas 37 costaleras. La mayoría son de la capital pero de los pueblos llega un gran número de costaleras, así como de Sevilla. Aljaraque, Palos, e incluso de Córdoba llegaron hasta Huelva para la procesión Magna del pasado año.

Cada año es una auténtica captación de nuevas costaleras para intentar aumentar los huecos de la cuadrilla. Sara Vergel afirma que es "muy difícil convencer a alguien para que pruebe pero una vez que están dentro no se quieren ir". Y es que no existen diferencias entre una cuadrilla masculina y la femenina, "todo es pierna y corazón, y la fe en nuestros titulares".

En la cuadrilla del Santo Entierro hay mujeres de todas la edades. Desde los 18 hasta los 50. Y cada año repiten casi todas a excepción de las nuevas que este año "son cuatro o cinco". La afición de la mujer por el costal es latente. Alrededor de 200 costaleras "han pasado en estos 14 años por la cofradía".

Las mujeres comenzaron a trabajar en la parihuela del Cristo Yacente allá por el año 2004, cuando una cuadrilla era masculina y otra femenina. Entonces, debido a las inclemencias meteorológicas, la cofradía no pudo realizar la estación de penitencia. Al año siguiente, sólo fueron las mujeres las encargadas de portar un paso referente en la historia cristiana.

Los ánimos entre unas y otras se hicieron notar en los minutos previos a meterse bajo la trabajadera. El primer ensayo llegó con las explicaciones previas, a cargo de la capataz, a las costaleras que se metían por primera vez bajo un paso de Semana Santa.

Tres golpes de martillo. El primero, la colocación el palo. El segundo, meter riñones. Y el tercero, levantar el paso sin saltar pero con firmeza.

Todo un ritual en el bendito sufrimiento de la costalera en la parihuela. "Vamos a alargar el paso", mandó Sara Vergel. Y con el izquierdo por delante, la cuadrilla comenzó a preparar su salida para el próximo Viernes Santo por las calles de Huelva.

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