La lluvia tiñe el Viernes

LA lluvia ha sido la protagonista de buena parte de esta Semana Santa con gran pesar y tristeza para costaleros, penitentes y devotos en general, que se han quedado a las puertas de las iglesias esperando a que salieran los pasos de cristos y vírgenes. La mayor parte de las procesiones quedaron suspendidas el Viernes Santo, otras retrasaron sus salidas para, finalmente, alcanzar la calle y tener que regresar precipitadamente o refugiarse para evitar el agua. Unos pocos afortunados pudieron disfrutar de este espectáculo religioso, que este año no ha brillado en todo su esplendor debido a la climatología adversa.

Punta Umbría

Los titulares de la Hermandad del Santo Cristo del Mar y María Santísima de los Dolores de Punta no salieron a la calle en Viernes Santo debido a la amenaza de lluvia. Centenares de personas esperaron en la capilla de Lourdes durante casi dos horas para ver si amainaba la lluvia y podían realizar su desfile procesional por las calles, mientras en las puertas se agolpaban todavía más fieles que confiaban en que el paso finalmente saliera. Pero no pudo ser, ante la lluvia que no paraba y las nubes que cubrían el cielo, la junta de gobierno decidió no salir para no dañar aún más el patrimonio de esta cofradía.

Los nazarenos estaban listos, las señoras de mantilla preparadas y los costaleros dispuestos hasta que se comunicó la decisión. En ese momento, a pesar de que ya se temía lo que iba a pasar, se sucedieron las lágrimas y llantos desconsolados de los fieles y cofrades que han esperado un año para poder llevar o acompañar al Señor o la Virgen y que tendrán que esperar otro año.

El hermano mayor José Mendoza fue el encargado de comunicar tan tremenda decisión, visiblemente emocionado. Posteriormente, confirmó que no se podían arriesgar, "llevamos no sólo un patrimonio muy valioso material, sino también humano y no nos podemos arriesgar a que los costaleros se dañen en las calles mojadas", aseguró. Incluso tenían previsto un recorrido alternativo, muy corto, que consistía en llegar hasta la iglesia del Carmen donde la reforma que se ha realizado en su puerta permitiría albergar las imágenes.

El Cristo del Mar y la Virgen de los Dolores se quedaron en la capilla de Lourdes donde la hermandad dejó las puertas abiertas ayer y hoy para que los fieles puedan contemplar a los titulares y su maravilloso exorno.

Entre los estrenos, la hermandad luce una ampliación en el paso de palio, que es más ancho y al que también se le han cambiado las bambalinas. Además, el techo de palio luce una pintura nueva en su centro.

El propio hermano mayor confirmó que trabajan ya con ganas para que en la próxima salida procesional de 2012 puedan contar con un nuevo paso para el Cristo, que está muy deteriorado.

Aracena

El Viernes Santo en Aracena quedó deslucido por el agua caída durante todo el día sin grandes interrupciones de mejoría e incluso con muy malas previsiones. Tanto la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno en la Madrugada como la del Silencio en Viernes Santo decidieron no realizar estación de penitencia tras la necesaria reunión de las respectivas Juntas de Gobierno.

En la noche de Jueves Santos ya había llovido con bastante fuerza, pero a las doce de la noche paró hasta cerca de las cuatro de la mañana cuando volvió a llover. La salida estaba prevista para las 5:30 y minutos antes la Junta de Gobierno se reunió para decidir no salir. La comunicación del hermano mayor Manuel García Lanne - Lenne a todos los hermanos acabó con un aplauso ensordecedor.

En el interior del templo se rezó la Salve a María Santísima de la Amargura y el cántico propio Cómo Simón te ayudó a Nuestro Padre Jesús. El Viernes la cofradía del Cristo de la Plaza tenía su salida a las 20:00, pero igualmente la Junta comunicó que no podía salir a la calle debido a la lluvia que persistió todo el día.

Con la parroquia llena se realizaron varios rezos ante las imágenes del Cristo de la Plaza y la Virgen de la Esperanza. Se cantaron dos saetas, una para cada imagen, por un hermano. Fue un momento muy emotivo, bajo las bóvedas de la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción.

Isla Cristina

También en Isla Cristina la lluvia deslució la Semana Santa, aunque el Viernes Santo si salieron en procesión el Cristo de la Vida y Nuestra Señora de los Dolores, así como la Vera Cruz y la Cofradía del Santísimo Cristo del Amor y Nuestra Señora de la Piedad y Santo Entierro.

Dos recorridos llenos de la solemnidad que marca ese día y acompañados por un masivo público, entre vecinos y vecinas así como visitantes que pasan esos días festivos, que no quisieron perderse estas dos procesiones que llenan de silencio y recogimiento las calles isleñas.

Villablanca

Las imágenes del Cristo Yacente, cargado por niños costaleros, y la Virgen de los Dolores Villablanca salieron en procesión el Viernes Santo. Aunque el tiempo no era propicio la Hermandad de Semana Santa, del Santo Entierro y de Nuestra Señora de los Dolores, con incertidumbre y tras esperar media hora, se armó de valor y decidió sacar los pasos de la iglesia de San Sebastián con gran participación de público, expectante que se congregó en las inmediaciones esperando el momento.

La procesión discurrió por la calle Constitución, Juan Ramón Jiménez, Nueva, Pozo, El Molino, Hermanos Pinzón, Real, Labradores, San Sebastián y Santa María de la Blanca, entrando en el templo tras más de dos horas sin que cayera una gota de agua.

Zalamea

Concluye la Semana Mayor de Zalamea con su singular Vía Crucis de Viernes Santo. Al toque de corneta y esquila, los varones de la localidad son convocados en la puerta sur de la parroquia para, una vez den las 22:00 en el reloj de la torre, comenzar el piadoso ejercicio de la Vía Sacra.

La Vía Sacra de Zalamea tiene 15 estaciones desde que se construyó la ermita de El Santo Sepulcro, que recrea el paisaje de Jerusalén. Se realizaba este Vía Crucis ya en el siglo XV desde la iglesia Parroquial hasta el émulo del Monte Calvario, el Cabecito de los Paños.

De la puerta principal de la Iglesia de la Asunción, se traslada la comitiva hasta la puerta norte. Allí comienza la Vía Sacra con la primera estación, en la que el lector dice: "Este es el lugar del Pretorio o casa de Pilatos donde nuestro Redentor fue cargado con el grave peso de La Cruz…"

Hasta quince veces suenan las oraciones, y quince veces es contestada por los hombres del pueblo, seguido con cantos propios, que aún se conservan, con unas cadencias propias de la época en que se comenzaron a decir, hasta llegar a la puerta de El Sepulcro. Allí el lector enfáticamente dice: "Esta es la decimoquinta estación y es el lugar donde nuestro amantísimo Jesús se apareció resucitado y glorioso a la dichosa penitente Santa María Magdalena…" Una vez terminada la 15 estación la puerta se abre y los hombres entonan el Perdón.

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