Borriquita

Una levantá por Ruth y José

  • El Señor y la Virgen de los Ángeles lucieron lazos verdes en su salida

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"Para que esto no vuelva a ocurrir nunca más", se escuchó ante el Señor de la Entrada Triunfal en Jerusalén. "Para que su madre los pueda volver a besar", se le pedía a la Virgen de los Ángeles. Un Domingo de Ramos muy especial para los hermanos de la Borriquita. Ruth "es la samaritana que nos falta este año en el cortejo"; se le nombraba a la vez que se pedía por ella y por su hermano.

Así se levantaban los pasos en la parroquia mayor de San Pedro de Huelva. La primera cofradía que abre nuestra Semana Santa quería tener este recuerdo en forma de plegaria. Es la cofradía de los niños y a los niños se les quiere, se les mima y en la Borriquita no pueden faltar ninguno. El cortejo de la ilusión cofrade se echó a la calle. Ante el paso del Señor de la Borriquita, Carlos Arroyo en nombre de la hermandad tomó la palabra y dirigiéndose a los costaleros se tuvo el recuerdo para Ruth y José. En la llamada se le pedía a la cuadrilla que levantaran al cielo esta plegaria para quitarle las lagrimas a la madre de los niños, para que regresen "y esto no vuelva a ocurrir nunca más".

El Señor salía y estas emociones se unían a otras que vivía la cofradía, de ver como los niños de la Borriquita cuando se hacen hombres quieren llevar su paso. Se les dedicó la levantá a Jesús y David, nuevos bajo el paso pero conocidos por el Señor desde que nacieron. "Para que ellos disfruten bajo el paso como ante lo hicieron sus padres", dijo el capataz.

En el porche, hermosamente inmaculado, sin pintadas de grafiteros, gracias al tesón y al empeño de la parroquia, la cofradía lucía todo su esplendor.

Era el momento en el que sonaba la marcha Alma de Dios en la agrupación de Jerez cuando el paso de la Virgen de los Ángeles se iba a levantar y de nuevo una llamada emocionada en esta tarde de plegarias por Ruth y José, "porque le faltan los besos de su madre".

El palio, trono de elegancia y belleza para la Virgen de los Ángeles, comenzó a caminar y se escuchó su marcha, Reina de los Ángeles. A la salida las emociones de este día miraron hacia el Corazón de Jesús y sonó Victoria del Polvorín; estamos en el año de su coronación canónica.

En la Plaza de San Pedro todo seguía siendo un revuelo. Los niños, el vendedor de coquis y hasta los globos de colores, incomodos siempre pero en este momento no podemos quejarnos, es el día de los más pequeños. La cofradía avanzó y a la Virgen de los Ángeles se les despedía de su plaza con Rocío.

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