Pórtico de Semana Santa

Los costaleros acercan la salida

  • Los ensayos son una ocasión para la convivencia de personas a las que les une la devoción por unas imágenes.

  • La cuadrilla sólo se iguala por la altura, no hay distinción alguna.

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Las noches de ensayos van acercando la Semana Santa. Cada ensayo es una semana menos y un tiempo para estar con la gente de abajo, con la que se convive de nuevo un año después. Aunque los ensayos salen de la oscuridad de la noche para los llamados solidarios o familiares, el nocturno es la convocatoria de siempre. A veces con fechas tan incómodas como un lunes, por aquello de que al día siguiente hay que ir al trabajo o la Universidad a estudiar, aunque ahora también muchos de nuestros jóvenes costaleros están parados. Por ello cada vez se ve menos extraña la vuelta a las cuadrillas asalariadas. Es, además, una solución para acabar con muchos problemas que tienen las hermandades. E, igualmente, una recompensa económica para quienes realicen un esfuerzo de la semana entera debajo de un paso, pues puedan llevarse algo como lo hace el de la banda, el florista... Es un oficio que siempre se pagó, para quien no tenga la necesidad del salario siempre está el cepillo de la cofradía.

Sin embargo, las cuadrillas de costaleros en Huelva tienen la fórmula de la devoción y el voluntarismo de sacar desinteresadamente a sus cofradías, eso le da una dimensión más allá de lo que ahora se viene en llamar aficionados al costal.

En devociones que están especialmente arraigadas en el pueblo no hay problemas de costaleros, aunque la mayoría necesita del auxilio de otros para tener dos cuadrillas. Así que la fórmula es necesariamente que un costalero saque de dos a tres cofradías en Semana Santa, o se conforme sólo con la de su devoción.

La cuadrilla de costaleros ofrece la oportunidad de engarzar a muchas personas distintas, todas las que tienen devoción por una imagen y tradición por la Semana Santa. Esa amalgama de personas tan diversas y a veces distantes en el día a día, por el lugar de residencia, ocupaciones e incluso por profesiones, al final confluyen en la cuadrilla y el palo de la trabajadera ofrece cercanía y amistad.

Este año la cuadrilla del paso del Cristo de la Sangre tiene nuevos costaleros, es el flujo anual. Entre ellos alguien que lleva muchos años en la hermandad y que decidió cambiar la túnica por el costal, es el caso de Gabriel Cruz. En esta noche, como en tantas que acudía a ver los ensayos, es uno más. Aquí se deja de ser alcalde para convivir bajo el paso como un costalero de Estudiantes. Esa es la belleza que interconexiona a tantos en las cofradías. Aquí no hay distinción alguna, todos igualados por la altura de la trabajadera.

La mesa de ensayo la sacan de un garaje junto a la parroquia, lleva ahora doce vigas y las seis trabajaderas aparecen marcadas con números romanos.

El personal sabe cuál es su sitio, se repasa la igualá de la primera jornada que sirvió de convivencia en la casa de la hermandad.

Este año en Estudiantes se dejó el almacén del Matadero y todo se hace en el entorno de la feligresía, lo que ofrece muchas más posibilidades. La primera la de la comodidad de hacerse la ropa en la casa de hermandad.

La luna marca este ensayo y lo hace envuelta en algunas nubes y un leve chispeo de lluvia que de cualquier forma pone nervioso, por todo lo que hace sufrir el mal tiempo en Semana Santa. Sin embargo, los móviles alertan de que es una pequeña nube, no hace falta llamar a Dani Zamora para que ofrezca el parte meteorológico. El ensayo prosigue entre las calles del barrio cuyas hileras de naranjos están rebosando azahar. La noche tiene el olor de la ciudad que acerca la primavera. La que marcará la Semana Santa. La luna de estos días es la última antes de la de la Parasceve.

El ensayo se intenta realizar lo menos ruidoso posible, la ciudad duerme y lo mejor es no molestar. Aunque el paso no lleva música, sí se escuchan las voces del capataz y también alguna que otra tertulia de alrededor, ya que fuera va una cuadrilla completa y entre relevo y relevo da para la tertulia cofrade. Algunas persianas se levantan y aparecen miradas curiosas que observan el ensayo de costaleros.

Esto es una calle tras otra en dos horas de recorrido. El paso se vuelve a levantar y se escucha el sonido metálico y el esfuerzo de los hombres del costal. De nuevo todo camina, se avanza con el pie izquierdo.

-"Vamos de frente con paso largo y reposado", dice el capataz.

Se escucha el sonido de las zapatillas.

Al capataz le gusta el trabajo:

-"Ese son es bueno"...

Ya queda menos para el día de la salida.

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