El comienzo deseado

  • Pese a todos los pronósticos el Domingo de Ramos se echó a la calle sin lluvia.

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Amaneció el día cubierto pero tras la parroquia de San Pedro se veía algunos claros y mirando hacia La Palmera el ritmo era de vuelo alto de golondrinas. La mañana se dejaba querer e iba ilusionando a muchos después de tantas predicciones negativas y los aguaceros de los últimos días, la primeras horas de la madrugada del domingo arrancaban así.

La mañana avanzó y el sol se dejaba ver sin que por ello ofreciera confianza, pero sí rayos de esperanzas a los muchos cofrades que no tenían fe en un buen desenlace meteorológico del primer día de la Semana Santa.

Todo comenzó de manera oficial en la Santa Iglesia Catedral de Huelva, el obispo, José Vilaplana Blasco, presidió la misa de palmas. En las parroquias de la ciudad se repetían. En San Pedro, la plaza era un ir y venir de gente. De muchas familias que se acercaban en esta mañana que iba despertando cada vez más ilusiones. La procesión de palmas con la Hermandad de la Borriquita, en ese recorrido entorno al monumento del beato Manuel González García, sin duda una de las estampas tradicionales y bellas de la Semana Santa de Huelva.

La tarde descansó de sobresaltos con el anuncio que la Hermandad Sacramental de la Sagrada Cena se echaba a la calle. La primera en hacerlo a las cuatro menos cuarto. A partir de ahí todas cumplían con los horarios de la salida. El mal presagio de la lluvia dejó de sobrevolar el cielo de Huelva. Habrá que esperar que así continúe durante toda la semana.

En la tarde del Domingo de Ramos, escenas muchas, sentimientos a flor de piel. En la Hermandad de la Borriquita se recordó a la samaritana Ruth y a su hermano José, los niños onubenses desaparecidos en Córdoba. Esperemos que vuelvan pronto.

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