Las cofradías marcan su personalidad

  • Esta jornada de procesiones la protagonizan cuatro hermandades muy distintas pero que consiguen dar al Martes Santo un carácter propio

Los cofrades onubenses saben respetar bien los tiempos y aunque dos de las cofradías que ayer salieron a la calle, tienen importantes citas este mismo año, vivieron su estación de penitencia con toda la intensidad que ésta se merece.

Bien es sabido que Pasión que celebra nada menos que su centenario, tiene previstas salidas extraordinarias con sus dos titulares y que la Sagrada Lanzada sacará en septiembre a María Santísima de los Dolores por cumplirse el 50º aniversario de la llegada de la imagen a la parroquia de Las Colonias. Pero este Martes Santo tenía escondidas muchas y gratas sorpresas. La primera, no queda otra que hacer referencia a ello, fue la preciosa tarde que acompañó a cofrades y público en general. Fue una Semana Santa de auténtica primavera.

La Universidad confirma sus vínculos con la Hermandad de Estudiantes

Pero la mañana ya estuvo inmersa en actividad en los templos y las casas de hermandad. Una tradición que pervive es el encuentro de los miembros de las cuatro juntas de gobierno de estas cofradías. Ese encuentro tiene carácter itinerante aunque por deferencia a su centenario, este año se sustituyó Sentencia por Pasión.

Es impresionante percibir la consolidación que la Sentencia ha experimentado en los últimos años. El infortunio acompañó a esta cofradía los primeros años en los que fue aceptada por el Consejo para realizar su estación de penitencia. La lluvia se cebó con la Sentencia pero viendo cómo esta hermandad progresa, el tiempo hace que aquellas negras jornadas se recuerden hoy incluso con una sonrisa. Tal es así que La Salud ha conseguido poner a Pérez Cubillas en el mapa cofrade de la ciudad.

La Sentencia mostró ayer un interesante incremento de penitentes y con exquisita puntualidad legó a la Placeta donde pidió la venia para avanzar por la Carrera Oficial. La hermandad ha conseguido la simbiosis con su barriada que es una auténtico herida social en la capital.

La llegada de la cofradía de Pérez Cubillas fue por lo tanto, a las 19:30. Un día más, el centro ha sido un hervidero de gente y el transitar a veces resulta difícil pero hay que decir, en honor a la verdad, que la operatividad respecto al flujo de personas y las medidas de seguridad que han de contemplarse, se están llevando a cabo con eficacia. Como prueba de ello se puede hablar de la Placeta que representa el auténtico punto caliente de la Carrera Oficial. Casi un cuarto de hora antes de que la primera cofradía llegue hasta el inicio de la Carrera Oficial, ya se comienza a restringir el paso que queda totalmente cortado momentos antes de la llegada de la cruz de guía. Las vías laterales, un año más, se destinan al tránsito de manera que no es posible pararse ahí para contemplar la procesión. La razón es evidente: hay que habilitar vías de evacuación en caso de que algo suceda.

El Martes Santo permite, por otro lado, percibir cómo cada cofradía ahonda en su propia personalidad contribuyendo de este modo, al enriquecimiento de la propia cofradía y de Huelva en general. Mucha personalidad tiene Estudiantes que marca estilo peculiar con sus dos magníficos pasos. Sus vínculos con la Universidad, entre otras instituciones, no han hecho otra cosa que profundizarse con el paso del tiempo. Prueba de ello fue la presencia de la rectora María Antonia Peña en el cortejo como hicieran sus predecesores Francisco José Martínez y Francisco Ruiz.

La caída de la tarde no hace otra cosa que favorecer los matices estéticos de la salida de Pasión. Si ya de por sí, el porche de San Pedro es enormemente fotogénico no hay que olvidar la belleza que saca a la calle la cofradía de Pasión. El misterio es una de las piezas más singulares de la Semana Santa onubense y hace que gran número de personas se den cita en la céntrica plaza, lo que se repitió horas después en la espectacular recogida que vive.

La Sagrada Lanzada tiene muchos motivos para sentirse feliz este año. Las Colonias volvió a darse cita, como pocos días antes, para ver cómo el Señor y la Virgen de los Dolores volvían a salir desde la parroquia, cerrada durante ocho años.

Pero no todo son procesiones en la Semana Santa. El Obispado sigue sus cultos en la catedral. Ayer tocó al turno a la misa crismal, presidida por el obispo José Vilaplana quien animó a los sacerdotes a reafirmar su vocación en el amor a Jesucristo, al tiempo que les ha llamado a la comunión y a la misión.

Además, les invitó a compartir los aciertos pastorales como signo de la presencia de Dios y no sólo el desaliento de las dificultades del día a día.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios