El auténtico soporte de la procesión

  • Los desfiles procesionales son una prueba de fuego para los pies, tanto de los que participan como de los espectadores. Su salud garantizará el buen desarrollo de las procesiones.

Son capaces de hacernos pasar una Semana Santa feliz o de amargárnosla porque a no ser que haya fuerza mayor, no se entiende una Semana Santa sin salir de casa. Es por lo que los pies tienen una enorme importancia en que nuestros planea salgan adelante o no.

Óscar Sarmiento tiene en este tema, un lugar privilegiado porque es podólogo y además cofrade en activo. Sabe que si no se toman medidas y no se tiene cuidado, la Semana Mayor puede pasar factura, pero también es testigo de un positivo cambio de actitud en los pacientes: "Lo habitual es que la gente venga a la consulta después de que ha pasado la Semana Santa, es decir, cuando ya le han surgido problemas, pero en estos últimos años percibo que hay personas que vienen antes para evitar que se llegue a esos problemas".

Lo más corriente que ve tras los días de procesiones es "ampollas y uñas que se clavan, es decir, encarnadas", sin olvidar los callos y las durezas.

La pregunto por los distintos protagonistas de estos días, quiénes son los que tienen que cuidar más sus pies y me contesta que "no es tan esencial la labor específica que se vaya a realizar, como si se trata de una persona que presenta riesgos para su salud". En este apartado se encuentran de manera especial, las personas diabéticas que "son proclives a lo que se conoce como pie diabético". Hay que tener en cuenta que las personas con diabetes "tienen problemas neurológicos, vasculares y reumáticos, de ahí las precauciones que deben tomar".

En todo caso, cuando se nos pasa por la mente los diferentes protagonistas de la Semana Santa y los relacionamos con el uso de los pies, los que se nos vienen a la cabeza en primer lugar, son los costaleros. Sobre ellos, Óscar enfatiza especialmente en una cosa: "A los costaleros les digo que es muy importante que salgan el día de la procesión, con el mismo calzado con el que se hizo la igualá". Con razón el podólogo argumenta que "debajo de un paso un centímetro tiene una enorme importancia, pues si te han puesto en un sitio es porque han tomado en consideración tu altura, de modo que si se usa otro calzado, el peso que vayas a llevar puede desnivelarse; un solo centímetro de más o de menos puede hacer que luego cargues más o menos kilos", de ahí la importancia de ese mismo calzado.

Tampoco es muy partidario Óscar de la alpargata aunque sea lo más tradicional y tenga un componente estético. Lo más idóneo es un zapato deportivo con amortiguación y con 2 a 3 centímetros de tacón. En cuanto a los calcetines, conveniente que sea de tejidos naturales.

Otros que sí saben lo que es estar muchas horas de pie derecho son los nazarenos. El podólogo, que tiene consulta en Isla Cristina, hace referencia a la costumbre que tienen algunos de darse un baño con agua y sal antes de la salida procesional, aunque "lo más idóneo es que ese baño sea después y si el penitente ha ido descalzo, que ese baño sea acompañado con un antiséptico". Pese a esto no ve recomendable salir descalzo, porque "aunque no es frecuente puede haber cortes o se puede clavar algo".

Sobre el calzado que ha de llevar el cuerpo de nazarenos, Óscar explica que "cada hermandad suele tener normas al respecto", si bien lo habitual es que la suela sea flexible, que el contrafuerte no peque de duro y que las punteras no sean puntiagudas.

Este podólogo residente en Isla Cristina, aplaude la buena costumbre que se va imponiendo de venir a la consulta con anterioridad a la Semana Santa y no después. Pese a ello, registra un incremento de pacientes después de los días de procesiones, que son habitualmente de una cierta edad.

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