Solemnidad ante el Señor Yacente

  • El Santo Entierro asume la representatividad de Huelva ante la muerte de Cristo

Se abre la puerta trasera de la ermita de la Soledad y sale el onubensismo más histórico, el que de manera oficial se identifica con la Hermandad del Santo Entierro que inició su estación de penitencia con extrema puntualidad.

Es la única cofradía de Viernes Santo que saca tres pasos a la calle y cada uno de ellos, de un enorme valor patrimonial e histórico. Un año más se vio la belleza que supone la salida por la plaza de Las Angustias y el callejón del Santo Entierro de extrema estrechez que pone a prueba la habilidad de los costaleros.

Cuando el cortejo estaba realizando su salida desde la ermita, el viento soplaba con fuerza en la ciudad. Tal fue así que el sudario que se le ha añadido a Las Angustias rodeó la cabeza y corona de la Virgen y amenazaba con desprenderse de la cruz. Tal fue que hubo que afianzarlo en esa misma cruz para no añadir más contratiempos. El palio de la Soledad de María presentaba uno de los estrenos más importantes de Huelva en este año: las bambalinas delanteras que reproducen fielmente aquéllas que tenía el palio antes de la Guerra Civil y que fueron presentadas en un solemne acto en el Gran Teatro, esta pasada Cuaresma. Peor un poco antes, el siempre imponente Señor Yacente, único de Huelva llevado por costaleras.

La Huelva oficial se dio cita un año más y formó parte del cortejo procesional. Tras Las Angustias se situó una representación de las cofradías que procesionan estos días. Hubo más ausencias que en años anteriores pues solo acudieron 15 incluida el Resucitado. Tras ellas, la Hermandad de la Cinta y miembros del Consejo de Hermandades y Cofradías junto al pregonero de este año Juan León, a quienes siguió el paso del Señor Yacente. Posteriormente, el cortejo iba integrado por una representación del estamento militar, la subdelegada del Gobierno, Asunción Grávalos; el presidente de la Audiencia Provincial, Antonio Pontón; el vicepresidente de la Diputación, José Fernández y la representación municipal integrada por el concejal no adscrito, Ciudadanos, PP y miembros del equipo de gobierno. Tras todos ellos, el alcalde Gabriel Cruz. Siguiendo el palio de la Soledad de María, el obispo de la diócesis, José Vilaplana y miembros del cabildo catedralicio. El cierre al cortejo lo puso como es tradicional, la Banda Municipal.

La comitiva descendió por su tradicional itinerario sabiendo que la llegada a Carrera Oficial tendría una ligera modificación ya que una avería en la conducción del agua en José Nogales, hacía inutilizable esta calle. El percance se solventó con facilidad cogiendo por Béjar y Gravina. Cuando la comitiva estaba llegando a la Placeta es cuando hizo acto de presencia le ligera llovizna que tanto desconcierto provocó entre los cofrades de este Viernes Santo. El Santo Entierro optó por subir por Plus Ultra y realizó su estación de penitencia en La Concepción. Lo que sí hizo fue no acabar la Carrera oficial y coger por la misma calle que lo había hecho un poco antes el Descendimiento: Tres de Agosto. El objetivo era alcanzar La Soledad lo antes posible para ponerse a salvo de un probable chaparrón que afortunadamente no llegó.

Antes de que la comitiva saliera a la calle, en La Soledad se procedió a las tradicionales levantás que fueron realizadas por Jesuli Perogil, en el paso de Las Angustias; Concepción Díaz, en el Señor Yacente y Rosario Castro en el paso de palio, que llevaba un espléndido exorno floral.

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