San Francisco recibe el cariño del centro

  • Impresionante recibimiento a la Esperanza en el antiguo Brasil.

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Es realmente indescriptible ver cómo el centro de Huelva se vuelca con Esperanza Coronada. Ella se siente Reina y no es para menos. Las calles del centro se visten para Ella y las muestras de devoción y cariño son permanentes.

La Hermandad de la Esperanza llenó de este modo, y un Miércoles Santo más, la ciudad con su sentimiento y personalidad lo que le han convertido desde hace ya mucho tiempo, en una de las cofradías más señeras de la Semana Mayor.

La salida desde la capilla de Santa María de la Esperanza es siempre angosta. La estrechez de la calle y el público que allí se agolpa no hacen otra cosa que ensalzar más el primer contacto de los pasos con las calles de la capital. La Hermandad de San Francisco se puso con sus mejores galas para ofrecer a sus titulares y a los onubenses, un Miércoles cofrade y festivo. En el interior del templo, una persona difícilmente podía asimilar la multitud de sensaciones que estaba sintiendo y las vivencias que en esta Semana Santa le está tocando vivir. El pregonero oficial de este 2011 y secretario de la hermandad, Rafael García Wakelín tuvo el privilegio de realizar las primeras levantás del paso de misterio y del palio de Esperanza Coronada.

El centro de Huelva quiere al Señor de la Expiración y lo recibió con saetas. María Santísima del Mayor Dolor lucía el puñal y la cruz pectoral. Con él, su Banda de Cornetas y Tambores que este año celebra su 25º aniversario. Tras la salida de este bellísimo misterio, cofrades y devotos en general clavaban sus ojos a la puerta de la capilla para no perder detalle de la salida del palio. El momento fue recibido con una extraordinaria e incesante petalada desde la propia casa de hermandad. La Esperanza, vestida con todo el cariño que pone en su labor José Fernández, ya estaba en la calle y la Hermandad de San Francisco estaba ya en condiciones de introducirse por las coquetas calles del centro. Lucía un broche en la cadera como regalo por parte del grupo joven de la hermandad y otros dos que son donaciones de devotos particulares.

Tras pasar la plaza Niña en la que se encontraron con las Hermanas de la Cruz, la numerosa comitiva protagonizó imágenes tan curiosas como el momento en que la cruz de guía y el palio se vieron frente a frente en Cardenal Cisneros y Alfonso XII. La cruz de guía esperando adentrarse por Arquitecto Pérez Carasa y el palio, por Berdigón. Una hora después, a las 20:00, la Esperanza llegaba al Hotel Tartessos -antiguo Brasil- donde la emoción brotó a raudales. El palio recibió las saetas de Eduardo Hernández Garrocho así como varias petaladas, mientras que la Esperanza hizo varias aproximaciones al Hotel Tartessos mientras que recibía los vítores de todos los de allí presentes que no dejaban de decirle: ¡Guapa, guapa y guapa! La Virgen, con la Escuela Municipal de Música de Moguer, se deleitó en el lugar y no defraudó. Aún le quedaba mucho camino por delante pero sabía que ahí tenía una cita ineludible.

Tras dejar la Gran Vía, la comitiva se adentró nuevamente por las estrechas calles. Cumpliendo su horario, la cofradía entró en la carrera oficial a escasos metros del palio de la Victoria.

Las calles del centro eran testigos del cariño por su Virgen, por la cantidad de pétalos que permanecían en el pavimento, fruto de una devoción que se remonta a muchas generaciones y que se repite año tras año.

Tras la carrera oficial aún quedaban momentos que no por esperados, pierden su interés. La Semana Santa de Huelva casi no se concibe sin el paso de María Santísima de la Esperanza por Miguel Redondo, su barrio, el lugar donde los onubenses se deleitan con Ella como mejor saben hacerlo: con las petaladas y las saetas.

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