3hermandad de la resurrección

La luz del Resucitado pone el colofón a la Semana Santa

  • El último desfile procesional llena de alegría los barrios de La Hispanidad, Tres Ventanas y Verdeluz. Conmovedor acto de reverencia frente al asilo de ancianos Santa Teresa Jornet.

UNa fina lluvia primaveral encoge los corazones de los hermanos de la cofradía de El Resucitado, quienes, al despuntar el alba, miran reiteradamente al cielo tratando de aplacar con los ojos la zozobra interior larvada en una Semana Santa de caprichosa climatología. Para su consuelo, la tregua de esplendor del Triduo Pascual se prolonga hasta el Domingo de Resurrección, en el que la procesión de gloria de la hermandad de la Sagrada Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo y María Santísima de la Luz pone el colofón a la Semana de Huelva.

Las nubes se entornan para ceder todo el protagonismo al sol, que ilumina la fachada de la parroquia de Nuestra Señora del Pilar, en La Hispanidad, donde las secuelas del cambio horario se palpan en los rostros somnolientos de cientos de onubenses. En el interior del templo, la luz matinal tamizada a través de las vidrieras colorea el semblante de los costaleros, a los que el capataz, Juan León, da las últimas instrucciones antes de levantar el paso de misterio. Junto a la imagen de El Resucitado, obra de Elías Rodríguez Picón, el Obispo de Huelva, José Vilaplana, se contagia de la emoción y humildad que impregnan la sede de una hermandad que, mientras espera a que en los próximos días sea aceptada su solicitud de ingreso en el Consejo de Hermandades, sufraga todos los gastos de su propio bolsillo y regala un amanecer de esplendor a los vecinos de La Hispanidad, Tres Ventanas y Verdeluz anhelando su estreno en Carrera Oficial el próximo año.

Las puertas del templo se abren y Juan León, "en el día que llevamos todo el año esperando", dedica la primera levantá a la propia cuadrilla de costaleros, que protagoniza una de las estampas más emotivas con la laboriosa maniobra de salida del Resucitado sobre sus rodillas salvando el dintel, tras la que se funden los aplausos y los acordes de la Marcha Real de la agrupación musical Santa Cruz.

El paso, símbolo del triunfo de la luz sobre las tinieblas, de la vida sobre la muerte, ilumina y cautiva la calle despertando una sincera admiración que se va abriendo paso entre la concurrencia. "Ha sido muy emotivo" reconoce el obispo de Huelva, "impresionado" en su balance de la Semana Santa "por la numerosa gente que ha salido a la calle a vivirla, de todas las generaciones y edades", lo que contribuido a crear "un ambiente compartido de paz y alegría".

Tras la cruz de guía, los hermanos mayores del Perdón y el Cautivo, Carlos Castañeda y Antonio Jesús Infantes, respectivamente; el presidente del Consejo de Hermandades, Antonio González, y el alcalde, Gabriel Cruz, y otras autoridades desfilan en el cortejo, que desciende por la avenida Santa Marta hasta alcanzar la residencia de ancianos Santa Teresa Jornet, donde se vive una de las estampas más conmovedoras de la Semana Santa onubense cuando El Resucitado se detiene a sus puertas.

Una ofrenda floral anticipa la oratoria del capellán Manuel Cepeda. "Este es el día más grande de la alegría de los cristianos porque Cristo ha resucitado. La Semana Santa termina hoy" aseguró el capellán, que pidió ayuda para que la hermandad pase a engrosar el Consejo de Hermandades y contribuya "a que se viva la Resurrección". Tras su palabras y una oración, la madre superiora procedió al golpeo de martillo en una chicotá a pulso dedicada a los ancianos de la residencia que concluyó, entre acordes musicales y repique de campanas, con una reverencia del Resucitado meciéndose entre aplausos antes de reemprender la marcha por las calles para llevar su mensaje de gloria en una amanecer de Resurrección que corona la Semana Mayor.

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