El Resucitado cierra con brillantez la Semana Santa de Huelva

  • Los barrios de Verdeluz y La Hispanidad se volcaron con el cortejo que aprovechó un domingo radiante para mostrar el triunfo de Cristo sobre la muerte

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Tiene la Hermandad del Santísimo Cristo Resucitado y María Santísima de la Luz el privilegio de cerrar la Semana Santa de Huelva. Y los 280 hermanos que comparten esta cofradía lo hacen con una dignidad envidiable, arropados por las barriadas de Verdeluz y La Hispanidad pero también por cientos de onubenses que se desplazan hasta la capilla para ver su salida a las diez de la mañana y su recogida, ya pasado el mediodía en la parroquia del Pilar.

El cortejo partió poco después de las diez de la mañana bajo la atenta mirada de su hermano mayor, Antonio Sarmiento, al que acompañaban el alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez, y el hermano mayor del Cautivo, Antonio Infante.

Al son de la agrupación musical Santísimo Cristo del Amor, de la Sagrada Cena, la comitiva llenó de luz un largo itinerario que parte de la Hispanidad, una barriada respetuosa con sus imágenes que aporta tonos y sonidos populares y junto a Verdeluz sostienen la tradición del Domingo de Resurrección. Y lo hacen, de momento, sin ayuda alguna a base de rifas, cruces y todo tipo de ideas que ayudan a costear sus gastos procesionales y el paso que se han empeñado en convertir en referente de la Semana Santa.

El paso de misterio (Francisco Pineda) es llevado con mimo por la cuadrilla de Abrahan Cruz y Enrique Pérez, a la que no afectó para nada el aumento del recorrido procesional.

Al margen de la espectacularidad de la salida, literalmente de rodillas, uno de los momentos más emotivos se produjo a la llegada al asilo de Santa Teresa Jornet. Sin duda, un buen recuerdo para los mayores que conviven allí y que alegran con sus vítores y lágrimas la llegada del Cristo Resucitado.

La procesión se adentra por Alonso de Ercilla, Gálvez y la plaza de Rogelio Buendía. Huele a calor popular. Poco o nada de pompa y boato, ya vivido en exceso en las jornadas anteriores. El Resucitado ha dejado atrás la tristeza, el dolor de la crucifixión y la muerte. Es la hora de la alegría, al fin y al cabo ha triunfado sobre el mal. Cuando la imagen penetra entre los pisos obreros de Verdeluz un mar de gente la recibe en las esquinas y niños, muchos niños, acuden a su encuentro, animados por los acordes de la banda del Amor.

Antonio Sarmiento estaba ayer exultante cuando acabó el recorrido procesional. "Merece la pena tanto empeño y el trabajo de toda esta gente", subraya el hermano mayor.

La imagen del señor, obra de Rodríguez Picón, al igual que la Virgen de la Luz (ésta aún no sale) ha ganado con el nuevo paso, que acoge a cuarenta costaleros, y decoran claveles rojos, un exorno de Rivera Salguero y Victoria Arte Floral. Sin duda, el Resucitado es un privilegio para Verdeluz y La Hispanidad.

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