Pasión vive el centenario con su barrio

  • Ignacio Molina Maqueda realiza un emocionado recorrido por los cien años de vida de la cofradía del Martes Santo

  • Saetas en las voces de Regina, Fariñas y Beatriz Romero

Agrupación Musical de los Gitanos, que acompaña al Señor de Pasión el Martes Santo. Agrupación Musical de los Gitanos, que acompaña al Señor de Pasión el Martes Santo.

Agrupación Musical de los Gitanos, que acompaña al Señor de Pasión el Martes Santo. / reportaje gráfico: josué correa

Pasión se hizo ayer más Pasión y más barrio inundando de fe cofrade la Plaza de San Pedro, la que es consustancial y le da su sentido cofradiero. Lo hizo anunciando su centenario a todos en la misma calle, compartiendo la alegría de esta efemérides al son de marchas procesiones que llegaban desde la calle Jesús de la Pasión. Era la Agrupación Musical de los Gitanos que adelantaba lo que iba a ser un acto muy diferente y que en una noche bastante fría consiguió que los corazones de todos ardieran por la fe al Señor de Pasión.

Un acto conducido por la palabra de un cofrade pasionista, Ignacio Molina Maqueda. Un recorrido por la historia que durante estos cien años ha dado sentido a una hermandad que procesiona y ve la luz cada Semana Santa en el Martes Santo.

Palabras emocionados que fueron entrelazadas con la saetas de tres grandes artistas, Regina, Fariñas y Beatriz Romero, que desde uno de los balcones de la plaza cantaron unas bellísimas saetas. A lo que se sumó la palabra de Ramón Llanes con unos versos.

Era una noche muy especial, muy pasionista. Se inició con imágenes proyectadas en la misma escalinata, a los pies de la más bella imagen de Huelva como es la de la parroquia mayor de San Pedro.

Imágenes históricas del ayer, que pasearon por estos cien años de vida; para llegar al Martes Santo de hoy día, en esa salida de su cortejo y a la voz de su capataz.

Un Señor de Pasión que, como dijo Ignacio Molina, vino a esta tierra fecunda para quedarse aquí, para arraigar en este mismo espacio que es origen de la ciudad marinera de Huelva que llevó la fe hasta un Nuevo Mundo.

Compartió con todos el sentimiento de ser elegidos para convertirse durante toda la vida en pasionistas, porque reconoció que en cada escalón que uno sube en su vida está el Señor de Pasión junto a ellos.

Esa es la gloria del Señor de Pasión, que quien lo ve pasar el Martes Santo le busca siempre para encontrar ese necesario aliento para la vida diaria. Para como Él echar hacia adelante el pie que camina por Huelva ofreciendo todas sus bendiciones.

El exaltador del centenario dijo lo importante que es vestir la túnica de la cofradía, porque es revestirse del Señor, de la tradición heredada que refleja el tiempo vivido en la medalla que se lleva en cuello.

Así Pasión se hacía más barrio, un barrio de amor por Él, en el que siempre se les estará agradecidos por eso cien años, que se convierten en cien besos, cine lágrimas y cien gracias.

Ignacio Molina dijo que El Señor de Pasión lo es todo, lo ha sido siempre y lo será eternamente.

El hermano mayor de la hermandad, Rafael Caballero, cerró el acto con el agradecimiento a los participantes. Al mismo asistió el alcalde de Huelva, Gabriel Cruz.

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