Lanzada

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HABLAR de la Lanzada es hablar de una hermandad de barrio que cuenta con el cariño incuestionable de Las Colonias, que trasciende a otros lugares de la capital. Esta dedicación se plasmará en este Martes Santo, así como fue una realidad el Viernes de Dolores, cuando la titular recorre el barrio, siendo objeto de la devoción de buena parte de sus vecinos. La Lanzada ha tenido este año pasado un evento importante que, de cierta manera, marcará los próximos años de su historia, como ha sido la inauguración de su nueva casa de hermandad, que fue bendecida por el obispo de la Diócesis, José Vilaplana, en septiembre del año pasado.

Otra circunstancia a la que se enfrentará la hermandad en un plazo no muy largo de tiempo es a la convocatoria de nuevas elecciones. Sobre este tema, el hermano mayor, José Cano, explicó que según los estatutos de la Lanzada "se tiene que presentar la dimisión con seis meses de anticipación a la convocatoria de elecciones. Como la Semana Santa quedaba dentro de ese plazo, pedimos una moratoria al Obispado y, en principio, dimitiré después de estos días. A partir de ahí se abrirá el proceso electoral". José Cano añadió que "hasta después de la Semana Santa no me pronunciaré sobre si me presentaré a la reelección".

El hermano mayor añadió que quizá haya más de una candidatura que se presente por lo que habrá que contemplar la posibilidad de que finalmente haya una de consenso, aunque todo eso quedará por verse después de todos estos días de desfiles procesionales, si bien dejó claro que en los últimos 16 años siempre ha habido una base que ha dado como fruto las distintas juntas de gobierno y que ha permitido el progreso y la estabilidad de la hermandad. El origen de la Lanzada se encuentra en una corporación de gloria. Así quedó reflejado en los primeros estatutos que se elaboraron en 1986, ya con el carácter de penitencia, dado que mientras que fue sólo de gloria no tuvieron reglas. En ésos consta que la hermandad fue fundada en 1958 por un grupo de devotos de la feligresía de Las Colonias, quienes se unieron por la fe a la Virgen de los Dolores. La imagen primitiva era de autor desconocido. León Ortega realizó en la imagen una restauración en sus manos que estaban entrelazadas, dejándolas abiertas. La Dolorosa fue sustituida en 1966 por otra de Manuel Domínguez Rodríguez.

Las gestiones para conseguir el carácter de penitencia fueron largas y penosas en algunos momentos. Ello motivó a la Unión de Cofradías a nombrar una comisión entre sus miembros para interesarse sobre la creación de la nueva hermandad de penitencia, ante el párroco de los Dolores.

Aunque la hermandad consiguiera finalmente ese carácter de penitencia, sus cofrades no se olvidaron del Viernes de Dolores. De esta forma en 1986, una vez aprobada la nueva corporación cofrade, Las Colonias volvió a ser el pórtico de la Semana Santa onubense.

Estrenos

El estreno de este año es una mantilla del siglo XIX.

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