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Junto a la luz del Señor de Huelva

  • El Nazareno no realizó la Carrera Oficial ante la inseguridad de la misma en la Madrugá

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El reloj de la parroquia de la Purísima Concepción marcaba las cuatro de la mañana cuando aparecía en el dintel de la puerta la Cruz de Jerusalén, se escuchaba la Marcha Real y todo se ponía en camino. Mucha gente joven en la salida y también formando el cortejo de nazarenos. Una buena temperatura acompañaba la madrugada, con los 17 grados que marcaba el termómetro de La Palmera. Nuestro Padre Jesús Nazareno salía a las 4:14 y se sentía un ambiente distinto en la calle. Una larga chicotá le llevó hasta enfilar la calle Rafael López. La cofradía se adentraba así en la calle Puerto, lugar de fundación en el desaparecido convento de la Victoria, para entrar en Mora Claros y seguir por la calle Concepción. De esta forma no realizaba la Carrera Oficial para lo que contó con la dispensa de la Delegación de Hermandades ante los problemas de seguridad en este trayecto. El Nazareno salía con fuertes medidas de seguridad, diez agentes del Cuerpo Nacional de Policía iban delante del paso.

Tras cuarenta minutos de estar toda la cofradía en la calle aparecía por el dintel de la Purísima Concepción el palio de María Santísima de la Amargura. Se escuchaba Estrella sublime y caminaba con la hermosa belleza de su candelería encendida y la compañía de San Juan, para recorrer la noche más onubense de todas.

El Señor de Huelva caminaba con el anuncio de cornetas y tambores para llegar hasta el convento de las Hermanas de la Cruz, realizar su estación de penitencia y posterior visita obligada a la iglesia de Santa María de la Esperanza, siempre de acogida fraterna. La mañana despertaba en la Plaza Doce de Octubre con la brisa marinera de la Ría. Comenzaba ahí la que fue siempre la verdadera Carrera Oficial de la Cofradía del Nazareno, desde la calle Marina al cielo de la Purísima Concepción. Un caminar eterno, en el que se dan la mano saeteros de balcón a balcón.

La Placeta es un hervidero de personas. El refuerzo de seguridad está al principio y la entrada del paso por el estrecho pasillo de los palcos vuelve a ser un embudo peligroso; muchas cosas que estorban en La Placeta, palcos y vallas. Hay algún que otro apretujamiento pero no pasa nada, el Señor acompaña a la multitud. Los palcos están atestado de personas, no son los propios usuarios de la jornada de Carrera Oficial, sino esas miles de personas que siempre acuden a estar con el Nazareno en su recogida.

Es el momento para permanecer junto al Señor, sentirlo y acariciarlo en la cercanía; la devoción se refleja en los ramos de flores y en un monte salpicado de claveles. Llegan las últimas ofrendas.

Deja de sonar las cornetas y en el silencio entra el Nazareno en su iglesia, se va perdiendo su cruz entre los naranjos que la escoltan y se enlaza con la música que acompaña a la Amargura que se acerca a La Placeta. Lo hacía con el Dios te salve de Encarnación coronada. Todo el trayecto fue un delirio. Despunta la mañana con una magnífica selección musical y se regala alegría en estas últimas chicotás.

Presidía el paso de la Amargura el alcalde de la ciudad, Gabriel Cruz; mientras que en el del Señor iba el teniente alcalde de Seguridad, Enrique Gaviño. Llegaba la Amargura a su casa entre vivas a la Reina de la Concepción y una lluvia de pétalos de flores y sentidas saetas. Un hermoso homenaje a la Virgen de la Cinta en el 25 aniversario de la coronación canónica, ahora que celebra el Jubileo Cintero, con la marcha de Corazones cinteros; lo que enfervorizó a todos.

Una mañana hermosa como colofón de una Madrugá intensa. El termómetro de La Palmera marca los 26 grados. Pasan de las 11:30 cuando el palio llega a la Purísima Concepción, es tiempo para el rezo del Ángelus.

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