MIÉRCOLES SANTO

Huelva es verde y azul

  • La expectación por la salida de las dos Reinas de Huelva trasciende la mera procesión

  • La Carrera Oficial y las recogidas proporcionan un realce especial a esta jornada

Para algunos es algo así como el ecuador de la Semana Santa. Otros van incluso más allá y consideran que es el momento cumbre de los desfiles en la capital. Como no se puede discutir sobre los gustos, hay que ir a los hechos: el Miércoles Santo es una cita espléndida que no puede perderse nadie que le guste la Semana Santa y la jornada de ayer no defraudó.

Hay zonas de la ciudad que si tuvieran poder para ello, declararían el Miércoles Santo festivo no laborable. Porque este día empieza a vivirse mucho antes de que las cruces de guía hagan su aparición a las puertas de las respectivas iglesias o capillas.

En los barrios de donde salen las cofradías se vivió una jornada semifestiva

Eso pasa, por ejemplo, en Isla Chica. En los bares y las terrazas de calles como Puebla de Guzmán o Isla Cristina hay mucho ambiente ya desde la mañana y aún más en el propio interior del Sagrado Corazón de Jesús, donde las visitas y las ofrendas florales para el palio de María Santísima de la Victoria no cesan. Aunque obviamente es un día laborable, en Isla Chica se vive un ambiente semifestivo que se acentúa ya por la tarde desde el momento en que se va acercando la salida de la comitiva.

Algo parecido pasa en el centro. Las terrazas de la Plaza Niña hacen el mismo papel que lo dicho de otras calles del Polvorín. La calle de Esperanza Coronada tenía un constante tránsito de personas y visitas que entraban y salían de la capilla. Era impresionante ver cómo las calles del centro estaban engalanadas, listas y dispuestas para por la tarde, recibir a la Virgen de la Esperanza.

Algo lejos de allí, en El Carmen, los hermanos del Prendimiento recibían una vez más el cariño y el apoyo de toda esta parte de la ciudad. Esta cofradía ha conseguido, como lo han hecho otras, esa simbiosis con su barrio. Prueba de ello es ver cómo despiden a la comitiva cuando ésta se encamina hacia Cristóbal Colón y de allí buscan el centro teniendo como uno de sus puntos tradicionales, de especial emotividad, el paso por la plaza de toros de La Merced.

La Santa Cruz mostraba asimismo ya desde mañana su paso a todo el que pasara por La Concepción, que es el centro neurálgico del mundo cofrade onubense. Ninguna de ellas se quedó sin la visita de las autoridades, que con ello respaldan el esfuerzo que todos estos cofrades realizan por el bien no sólo de las hermandades sino por el de Huelva, porque toda la ciudad se beneficia de lo que hacen estas hermandades y cuesta creer que haya gente que no lo vea así.

Cuesta creer que hubiera más onubenses este Miércoles Santo que los días precedentes, pero sí es posible quizá por la devoción que levantan las dos imágenes marianas de la jornada. Junto a ello, hay que añadir a los turistas que se vieron con más frecuencia deambular por las calles del centro que en días precedentes.

Aunque ya hemos pasado el ecuador de las procesiones, no es hasta el Miércoles Santo cuando sale la primera de todas las cofradías que tienen su sede canónica en la Parroquia de la Inmaculada Concepción. La Santa Cruz salía con un cortejo en el que se percibía que todo estaba estudiado hasta el último detalle.

La salida de la Santa Cruz permitió demostrar una vez más el buen funcionamiento de la Carrera Oficial, que está sometida a una dinámica nada fácil por el constante y lógico trasiego de personas. No es, de esta manera, algo estático, sino abierto a las necesidades que van surgiendo. Prueba de ello se tuvo en la salida de la Santa Cruz. En ese tramo de Méndez Núñez hay habilitado un buen número de sillas de tijera que, para facilitar la salida de estos cofrades, se quitaron. Al escaso rato de que la cofradía se adentrara por Mora Claros, las sillas de tijera volvieron a instalarse. Además, el paso que la Carrera Oficial tiene abierto entre Mora Claros y Concepción permaneció abierto en el transcurso de la salida de la Santa Cruz, de modo que mucha gente que no tiene palco pudo contemplar esta comitiva cofrade en primera fila.

La Semana Santa onubense es algo abierto y no elitista. Es difícil conjugar los muchos intereses y necesidades de cuantas personas se dan cita estos días en la ciudad, pero el Consejo lo intenta. No se puede ser perfecto, pero a estas alturas de la Semana Santa de este año se puede decir que el saldo es bastante positivo en este sentido.

En el palco de inicio de Carrera Oficial se contó ayer con la presencia de la subdelegada del Gobierno, Asunción Grávalos, persona siempre considerada con los cofrades tal y como demostraba cuando ejercía como decana de la Facultad de Empresariales esperando a los pasos de Los Judíos con una ofrenda floral.

El Miércoles Santo no deja de ser grande ni siquiera cuando deja de ser miércoles. No pasa con la Santa Cruz, que se recoge con su sobriedad antes de medianoche, pero se plasma de manera especial en la Victoria y la Esperanza, que se deleitan en sus respectivas barriadas que reciben a sus dos reinas coronadas con todo su cariño, expresado en petalás y saetas. Como ya sucediera el año pasado, Esperanza Coronada es recibida en el antiguo Brasil después de la salida de la Carrera Oficial y de ahí a sus tradicionales lugares. El Polvorín recibe a su reina con la espectacularidad y el esplendor que sólo se sabe hacer en esta zona de la capital

El Carmen también se apunta a esta última muestra de devoción y cariño a sus titulares cuando llega a Nuestra Señora del Carmen.

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