Homenaje póstumo de sus convecinos a Paco 'el Tallista'

  • Piden un cambio de rotulación para que una calle del centro de Ayamonte lleve su nombre

Una imagen del artista ayamontino Francisco Domínguez, en su taller. Una imagen del artista ayamontino Francisco Domínguez, en su taller.

Una imagen del artista ayamontino Francisco Domínguez, en su taller. / JOSÉ MARÍA ESTÉVEZ

Miles de vecinos de la localidad de Ayamonte han rendido homenaje a su conciudadano Francisco Domínguez Rodríguez, más conocido como Paco el Tallista, firmando la petición de cambio de calle que hace cuatro años le fue concedida por el Ayuntamiento, a título póstumo.

Con tal motivo hemos hablado con una de sus hijas, Milagros Domínguez Gutiérrez, que nos comentaba los inicios de este reconocimiento: "Hace unos años, y también a petición de un grupo muy numeroso de ayamontinos, entre los que se encontraban una inmensa mayoría de amantes de nuestra Semana Santa, firmaron un documento para que el Ayuntamiento aprobara el ponerle una calle a mi padre en reconocimiento a la labor de tallista que tuvo durante casi toda su vida, tallando y policromado la mayoría de los pasos de nuestra Semana Mayor. Fue aceptada de inmediato, pero el error quizás fue el que se lo pusieran en un lugar muy apartado de lo que son las calles por donde transitan nuestros pasos, y de ahí esta nueva petición para que cambie de zonificación la calle, y parece ser que va a ir a pleno en abril y esperamos que sea aprobado, ya que han sido miles los firmantes de tal petición. Si ello es así, se le pondría en la que hoy es calle San Isidoro, y además llevaría un mosaico explicando, sobre todo a la gente más joven, quién era mi padre".

Entre otros trabajos realizó los pasos procesionales de Padre Jesús y Pasión

Paco el Tallista, como se le conoce en la Puerta de España, nace un lunes día 16 de julio de 1911, en una de las calle típicas de la localidad, Buenavista, aunque su familia muy pronto se fue a vivir a la Barranca, una calle por donde pasa el Señor de Ayamonte, Nuestro Padre Jesús Nazareno.

Su hija Milagros explica que a su padre, aunque le gustaba la talla desde muy pequeño, tuvo por necesidad económica que trabajar desde muy joven en una de las fábricas de conservas de la ciudad. Sería en la época en la que tuvo que cumplir los deberes militares, cuando comenzó su gran ilusión: el tallado. Así lo afirmaba: "Allí lo vio un sargento y se lo comunicó al capitán que le hizo el encargo de que le hiciera a él un busto. Y ahí comenzó todo, ya que le dio facilidades para que visitara los distintos templos de la ciudad de Córdoba, donde estuvo destinado, tanto en la mili como posteriormente en la Guerra Civil, y que además intentara trabajar las veces que pudiera en algún taller de tallado".

Acabada la guerra, y cuando por falta de trabajo iba a coger el tren para marcharse de nuevo a Córdoba, su hija comenta que "en la misma estación le abordaron miembros de la Junta de Gobierno de la reciente Hermandad de Excombatientes para pedirle que no se fuera y que le hiciera el tallado al paso del Cristo de la Victoria. Aceptó el reto y posteriormente hizo el de Pasión, obra de la que mi padre se sentía profundamente satisfecho, ya que además era la obra cumbre de su amigo, colega y paisano, Antonio León Ortega, que tuvo mucha similitud en los comienzos con mi padre. Después de ello, fueron pasando por el pequeño taller, donde también fueron aprendiendo tres de los jóvenes que posteriormente fueron y son grandes aristas de la talla como Garcés, Antúnez y Sánchez".

A los 39 años se casó con Milagros Gutiérrez, de la que les nacieron tres hijos: Francisca, Evaristo y Milagros. Su primera hija le ayudaría durante años en el policromado, demostrando ser una verdadera artista.

Pero la vida exigía cada día más, tuvo que adaptar su taller no solamente para el tallado de pasos, sino que se dedicó también a otra clase de carpintería que dejaba más emolumentos económicos, aunque nunca dejó de la mano las peticiones que le hacían las distintas hermandades.

Así, finalmente, Milagros Domínguez Gutiérrez sostiene que "también mi padre y hermana hicieron tallas para otras poblaciones de la provincia de Huelva y de fuera de ella, haciendo otro tipo de tallas como arcas, relojes, cuadros, etc., que hoy día tienen muchas familias de Ayamonte y de fuera de ella".

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