Hermandades y Cáritas hacen piña para una labor social más eficaz

  • Se trata de dos recursos de la Iglesia que realizan una destacada labor asistencial El trabajo tanto en los barrios como en el centro cubre todo el año y no solo en fechas puntuales

Son dos brazos de un mismo cuerpo. Hermandades y Cáritas son armas que la Iglesia tiene para hacer el bien en la sociedad y, dentro de esta filosofía, se encuentra la obra social. La labor de Cáritas está reconocida a nivel nacional por toda la sociedad. Distinto es, sin embargo, lo que sucede con la que realizan las hermandades de penitencia, cuyo peso en la asistencia más inmediata no es nada desdeñable y es lamentablemente, una gran desconocida.

La obra social fue el tema abordado por la Tertulia El Aguaó de Huelva Información de esta semana, que se celebra durante la Cuaresma en el Complejo Rafael. La invitada, en esta ocasión, fue la directora de Cáritas Diocesana, Pilar Vizcaíno. Junto a ella un grupo de cofrades involucrados, de un modo u otro, en la obra social.

Una de las ideas en las que hubo mayor acuerdo, fue precisamente el desconocimiento que existe de esa obra social y la persistencia de algunos prejuicios hacia las hermandades. Bien es verdad, tal y como se comentó, que ha habido un cambio de mentalidad. La actual no tiene nada que ver con la que imperaba en los años 60 o 70 en la que este capítulo era prácticamente inexistente.

El pintor y arquitecto Alfonso Aramburu pidió a Cáritas y a las hermandades, que "hagáis un esfuerzo para concienciar a la sociedad onubense de las necesidades que hay en la ciudad". Aramburu concretó que "un 25% de la población de la capital tiene problemas y eso hay que resolverlo. No hace falta irse al Tercer Mundo".

El miembro de la junta de gobierno del Consejo de Hermandades, Agustín Cruzado, enfatizó en el compromiso, cada vez mayor, de este organismo representativo con la obra social y, en concreto, que la que emana del Obispado al que "se le entregó en este concepto, el año pasado, 10.000 euros".

Cruzado reiteró esa evolución que las hermandades han experimentado en las últimas décadas, ya que "en los 60 y 70 se hacía lo justo y eso no tiene nada que ver con la situación actual. Pienso que, en la actualidad, hay que quitarse el sombrero ante la actividad social que despliegan y no solo en los barrios de la ciudad".

El hermano mayor del Calvario, Estéfano Molín, puso el acento en un dilema que surge en los corazones cofrades: "Hay un mandato evangélico que dice que tu mano no debe saber lo que hace la otra y cuando hablas de lo que las hermandades están haciendo, se creen que te estás vanagloriando".

El cofrade y miembro de Cáritas Parroquial, Francisco Hernández, fue más taxativo: "La gente que no forma parte de las hermandades, se cree que no hacemos nada". La directora de Cáritas Diocesana quiso darle un matiz distinto a la obra social: "Creo que, en consonancia con lo que dice el Papa, la Iglesia debe dar un paso adelante y superar la faceta asistencialista pues ésta puede provocar dependencia"; "pienso -añadió- que en algunas ocasiones desde la Iglesia se ha fomentado el parasitismo social".

El guante lanzado por Vizcaíno fue cogido por el presidente de la gestora del Prendimiento, Domingo Álvarez quien admitió que, en bastantes ocasiones, nuestra ayuda ha ido creando dependencia en algunas familias, situación que "hemos tenido que ir cortando". Desde ahí, se pasó a una triste realidad con la que hay que contar cuando se pretende atender las necesidades materiales: la picaresca. Álvarez sugirió que se pueda, de algún modo, centralizar la ayuda social a través de una base de datos conjunta.

El hermano mayor de la Hermandad de la Salud, Francisco Javier Márquez, puso un ejemplo de ese triste hecho: "Hay gente que pide en la iglesia de la Concepción y luego hace un recorrido por otras parroquias".

El abanico de situaciones de necesidad es tan amplio que las hermandades, así como Cáritas Parroquial, la afrontan "sin juzgar a nadie".

El hermano mayor del Calvario, Estéfano Molín, se refirió a "una pobreza sumergida de gente que lo pasa muy mal y aparenta lo contrario". Un ejemplo que puso fue el de una familia "que llegó a nuestra hermandad, que le había ido muy bien hasta no hace mucho, y que ahora estaba en unas condiciones muy difíciles". Márquez incidió, por otro lado, en las reacciones psicológicas de aquellos que "realmente lo pasan mal y no piden ayuda quizá por vergüenza". Más allá de las campañas puntuales de recogida de alimentos que las hermandades realizan, preferentemente, en épocas como Navidad o Cuaresma, "en Pérez Cubillas siempre se ha trabajado y además durante todo el año".

Cruzado apuntó que "la bolsa de caridad del Consejo, que representa el 15% del presupuesto, se supera con facilidad porque estamos actuando a demanda de las necesidades".

Todo esto habla, sin duda, de una ingente labor que el mundo cofrade onubense mantiene y en el que una mayor coordinación y colaboración con Cáritas Parroquial no haría otra cosa que darle más eficacia a todo ese trabajo.

Molín habló, por otro lado, de la iniciativa surgida en el Calvario sobre la puesta en marcha de una fundación que tiene como propósito, el trabajo con niños y cubrir no solo sus necesidades alimenticias, sino también otras como su formación. En ello, se está trabajando con Cáritas.

Vizcaíno quiso, por otro lado, dejar claro que "la labor que tanto Cáritas como las hermandades hacemos, tiene naturaleza subsidiaria". Con esto, la directora de Cáritas Diocesana de Huelva quiso aclarar que "toda esta obra es, en primer lugar, una responsabilidad de la Administración. La obligación no es nuestra sino del Estado". Asimismo, se mostró partidaria de una mayor coordinación entre Cáritas y el mundo cofrade "lo que es un reto".

Pese a la picaresca que las hermandades puedan encontrar en su labor, se es consciente de que la obra social es un pilar fundamental para ellas. El hermano mayor del Calvario indicó que "cada persona es un mundo distinto y aunque, de vez en cuando, te encuentres con un pícaro también hay diez personas que necesitan la ayuda". A ello, Francisco Javier Márquez añadió que "la picaresca te fortalece, porque sabes que pese a ello siempre hay gente que tiene necesidades reales".

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