Elena García de Soto expresa su amor a la Virgen de la Soledad

  • Fue la encargada de pronunciar el 31º pregón de la Hermandad del Santo Entierro.

Elena García de Soto expresó ayer, en tono personal e intimista, sus experiencias cofrades en el pregón que pronunció en la Ermita de la Soledad. La actual fiscal del paso de palio de la Soledad fue la protagonista de la 31ª edición del pregón de la Hermandad del Santo Entierro que, habitualmente, se celebra en las primeras jornadas cuaresmales.

De familia de larga trayectoria en esta cofradía, García de Soto es miembro de esta hermandad del Viernes Santo desde hace 12 años. Sin embargo, toda su vida ha estado influida por el mundo cofrade de esta señera cofradía y por el sabor de las devociones que ahora se encuentran en La Soledad adonde regresaron va a hacer, esta Semana Santa, 21 años.

García de Soto expuso un pregón plagado de vivencias que se remontaron a su infancia para, progresando en el tiempo, llegar a los días actuales e incluso hacer una previsión o trazar una perspectiva de cómo debe plantearse el futuro de tan antigua cofradía.

La pregonera fue presentada por el hermano mayor, Javier Mesa. Temas como el patrimonio o la obra social estuvieron incluidos en su disertación. Fervorosa de la Virgen de la Soledad, se detuvo tanto en ella como en los otros dos titulares de la cofradía de Viernes Santo: la Virgen de las Angustias y el Señor Yacente. Elena García de Soto compartió su ilusión de que "la hermandad recupere su antiguo estilo y patrimonio" y puso como ejemplo de ello, su inquietud por poder contar con el palio antiguo de La Soledad y "seguir esa línea tradicional del Santo Entierro".

La devoción de García de Soto se ha visto recompensada, de alguna manera, por el hecho de que es ahora fiscal del palio. Recordó que "es la imagen que he tenido siempre más presente desde niña". Mencionó así, el hecho de que "fue gracias a mi abuelo que se puso en 1934, el azulejo a La Soledad" y que "los veranos de mi infancia los pasaba en la casa que la familia tenía, en Punta Umbría, y que llevaba por nombre Villa Soledad". No en balde, la pregonera pertenece a una de las familias con mayor raigambre en el Santo Entierro ya que su vinculación a ella data del siglo XIX.

En su disertación, hubo también momentos para que Elena García de Soto lanzara una invitación o desafío a los hermanos para que "participen más en las actividades y en los cultos de la cofradía". No olvidó tampoco, la faceta más social del Santo Entierro que se hace patente en las obras de caridad. Se trata de una actividad intensa que, a veces, desborda sus propias posibilidades y que "nos obliga a realizar más iniciativas para conseguir fondos".

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