Contrapunto con nubes

  • La lluvia o el miedo a ella desluce la última jornada de procesiones

  • Pese a ello, y como indica el presidente del Consejo, el balance de este año es más que positivo

El presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías, Antonio González, mostró ayer su satisfacción por el desarrollo de los días de procesiones. Aun así expresó su ánimo de que "todos los años hacemos lo posible por ir mejorando. Creemos que las críticas que puedan hacernos siempre son bienintencionadas y constructivas y las tomamos en cuenta para que contemos con una Semana Santa cada vez más brillante". González indicó que la retirada de palcos se está haciendo a buen ritmo de modo que mañana todas las calles queden libres. No en vano son diecisiete las personas que están en ello desde el viernes por la noche. La limpieza de la cera es sin embargo cometido del Ayuntamiento pero también empezó ayer. Respecto al incremento de palcos en la Carrera Oficial y la regularización del cruce por los accesos a ésta, reconoció que solo el Domingo de Ramos hubo un problema en la Plaza de la Constitución por el que hubo gente que accedió a lugares que impedían la visión a quienes estaban en palcos, que se solventó con "colocar tres guardias de seguridad más y tener un mayor control ahí".

El presidente del Consejo agradeció a las policías Nacional y Local su labor en estos días ya que "se había reforzado el dispositivo" lo que se hizo patente, por ejemplo, en la salida de las cofradías desde sus templos.

Tan solo la Fe culminó el recorrido por la Carrera Oficial. El resto atajó

Este año, todas las hermandades han salido a la calle pero no todas han podido realizar su estación de penitencia de la manera prevista. En concreto fue el Viernes Santo cuando la lluvia, o mejor dicho, el amago de lluvia hizo que las cofradías tomaran la decisión de atajar y apresurar sus regresos a sus respectivos templos. Ante lo que sucedió, González indicó que "había informaciones contradictorias que hicieron que las cofradías, desde mi punto de vista, de manera apresurada, tomaran la decisión de regresar aunque también entiendo que es preferible equivocarse dentro de los templos que fuera".

El Viernes Santo apareció ya con un pequeño inconveniente: una rotura de las tuberías en José Nogales iba a provocar que las cofradías que utilizan esta calle para acceder a la Carrera Oficial tuviera que coger por Béjar y Gravina para llegar a la Placeta.

Lo cierto es que el chaparrón del mediodía llenó de temor a muchos cofrades. A ello hay que sumar un día muy ventoso y frío pero lo que realmente asusta es la lluvia.

Con un cielo muy cambiante, empezó la tarde que a su vez, la iba a comenzar la Fe. La cofradía se reunió antes de la hora de salida para ver qué decisión tomar y justo a las 16:45, hora en la que estaba previsto que se abriera el portón de Santa María Madre de la Iglesia, el hermano mayor José Antonio Burgalat anunció la buena noticia de que la cofradía saldría para la carrera Oficial.

El resto de la jornada tendría los ojos puestos en el centro ya que allí tienen su sede canónica las otras tres cofradías de esta jornada.

No es difícil enamorarse del Viernes Santo de Huelva por el sabor clásico y onubensista. Un día más la gente respondió al llamado cofrade de modo que el centro se encontraba más que frecuentado y eso que la tarde no era nada apacible. Las ráfagas del viento eran más que notables y estremecía ver cómo se doblaba la palmera de Quintero Báez. La gente tuvo que echar de nuevo mano de ropa de invierno que se había dejado arrinconada los días antes en los que la primavera parecía haber asentado sus dominios.

A la hora prevista todas las cofradías habían salido a la calle y una jornada más, Huelva volvió a ser una fiesta. Ya no era la afluencia de público de jornadas como el Domingo de Ramos o el Miércoles Santo pero el Viernes es una reafirmación de que la Semana Santa onubense está plenamente consolidada.

Pero la lluvia, o el miedo a la lluvia, volvió a hacer de las suyas. Cuando el palio de la Caridad se encontraba en La Concepción hizo acto de presencia una finísima lluvia que levantó todas las alertas. Se empezó a rumorear que estaba lloviendo por la costa y ante los indicios de lo que podía ser un fuerte chaparrón, las cofradías comenzaron a hacer planes para evitar como fuera posible, los efectos del agua. Descendimiento entró en Carrera Oficial pero al llegar a la plaza de las Monjas optó por atajar y cogió por Tres de Agosto. Tras la cofradía de San Pedro llegó a la Placeta el Santo Entierro, todo ello dentro de ese ambiente de indecisión que se había creado y que se hacía visible por el gran número de paraguas que estaban abiertos.

El Santo Entierro fue la segunda cofradía en tomar la decisión de abandonar la Carrera Oficial por Tres de Agosto, mientras que la Soledad lo tenía más fácil en este propósito de librarse de una potencial lluvia: subió por Plus Ultra y siguió por Méndez Núñez para entrar en La Concepción. Las cofradías de centro, por lo tanto, quedaron guardadas en sus respectivos templos, alrededor de dos horas antes de los horarios previstos. La Fe por su parte hizo aún un mayor esfuerzo para alcanzar Viaplana y queda además, como la única cofradía de Viernes Santo que culminó la Carrera Oficial.

Tras de Agosto por su parte, se convirtió en un atolladero durante unos 20 minutos ya que el Descendimiento, que había escogido esta calle para reducir su recorrido hacia San Pedro, se topó con la Fe que subía hacia Quintero Báez por Palos y que le cortaba el camino.

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