Las huevas de animales marinos son la mejor fuente de omega 3

  • Las procedentes de la merluza, el lumpo y el salmón, las que tienen un mayor aporte de ácidos grasos naturales

Hasta ahora no se conocía con precisión el potencial nutritivo de las huevas de animales marinos, pero un equipo de investigadores de la UAL ha confirmado que son una de las mejores fuentes de omega 3 de la naturaleza. Los ácidos grasos omega 3 son esenciales para el correcto desarrollo de una gran variedad de funciones metabólicas en el organismo humano. "Hemos caracterizado estas huevas como fuentes inequívocas de omega 3, y constatado que éstos aparecen en altas concentraciones en todas las especies estudiadas", destaca a José Luis Guil Guerrero, director de este estudio e investigador del Área de Tecnología de Alimentos de la Universidad de Almería. Los resultados, publicados en el European Journal of Lipid Science and Technology, revelan que los ácidos omega 3 aparecen en todas las huevas, en especial en las de bonito, caballa, calamar, sepia, lumpo, merluza y salmón.

El equipo estudió en las huevas de 15 animales marinos el contenido de ácidos grasos, centrando la investigación en dos tipos de omega 3: los ácidos eicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico (DHA). Más del 30% de los ácidos grasos detectados en las huevas eran EPA y DHA. Las conclusiones del trabajo también señalan que un mínimo consumo de huevas de lumpo, merluza o salmón cubre las necesidades de ácidos grasos esenciales omega 3 para el organismo, por sus niveles de EPA y DHA. La ausencia de estos compuestos se asocia a enfermedades cardiovasculares, hipertensión, depresión, diabetes, falta de desarrollo en los sistemas nervioso y reproductivo, así como a trastornos inflamatorios, como la enfermedad de Crohn.

"Al margen de sus posibilidades nutricionales, las huevas también podrían servir para extraer de ella su aceite, rico en estos ácidos grasos poliinsaturados y utilizarlo como complemento dietético, ya que aventaja en contenido de omega 3 a los aceites habituales, como los de salmón y atún", concluye Guil Guerrero. Existe evidencia obtenida de estudios epidemiológicos a gran escala que indican que la ingestión de cantidades recomendadas reduce los triglicéridos, el riesgo de muerte, los ataques al corazón, los ritmos anormales y peligrosos del corazón y las apoplejía. También aminora el endurecimiento de las arterias y reduce la presión sanguínea ligeramente.

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