Los nombres propios de la temporada

  • Con una planificación condicionada y numerosos problemas, la plantilla albiazul rindió por debajo de su nivel individual

El saldo de una temporada completa es el conjunto de numerosos factores que restan o suman al potencial inicial para arrojar un rendimiento que no siempre refleja lo esperado. Es el caso de la recreativista que termina, en la que uno por uno y sobre el papel sus hombres estaban llamados a mucho más de lo que finalmente ofrecieron.

Víctimas de una planificación interrumpida, de los vaivenes de un verano en el que los pocos futbolistas presentes tuvieron tres entrenadores, aunque uno de ellos sólo lo fue en la distancia de forma testimonial, y de la inestabilidad que condicionó gran parte de la primera vuelta, el balance final del rendimiento del Decano fue negativo. Lograr la permanencia en la categoría fue una gesta con tantas dificultades, pero sobre la mesa el potencial de su plantilla era para aspirar a cotas al menos más tranquilas.

Posiblemente los dos únicos futbolistas que durante todo el campeonato estuvieron a la altura fueron José Alonso y Núñez. Los dos más regulares terminaron como los más utilizados por Pavón y Ceballos. En cambio, jugadores clave tuvieron altibajos como Miguelito o Rafa de Vicente, siendo determinantes en ciertas fases de la Liga y ausentándose en otra. Incluso el capitán Jesús Vázquez notó en ocasiones dificultades. Suplió con veteranía los problemas cuando le tocó afrontar su particular bache deportivo.

En la portería Rubén fue el titular indiscutible, con Arturo como solvente escudero cuando fue sancionado en El Ejido y Pavón decidió mantener al moguereño hasta el final de la primera vuelta.

En defensa José Alonso fue fijo. A su lado comenzó Bonaque hasta que mediada la temporada emergió Ubay Luzardo para hacerse con el puesto. El canario aportó experiencia y un plus de agresividad muy necesario en algunos momentos. Los laterales tuvieron poca historia. Javi Cantero tardó en estar a su nivel y cuando creció no tuvo rival. Por la derecha Iván Robles partía como el tercero y fue el insustituible. Mario Marín se tiró un año en blanco y Sedeño fue muy intermitente.

En el centro del campo hubo muchos movimientos. Jesús Vázquez jugó siempre que estuvo. En la primera vuelta lo hizo con Dani Molina y Rafa de Vicente. Con la marcha del canterano al celta adquirió más peso el malagueño y se asentó por dentro Miguelito. Fue la mejor fase del campeonato. Con Núñez por una banda y la eclosión de Domínguez por la otra en el segundo tercio de la Liga el Decano respiró. En cambio, hombres como Fran Machado, Waldo o Altamirano fueron demasiado irregulares y en el caso del cedido por el Atlético desapareció. Pape y Manu Ramírez tuvieron esporádicas apariciones.

En ataque la falta de gol lastró una temporada más al Recre. Iván Aguilar apareció en la segunda vuelta y Rubén Mesa dio una de cal y dos de arena.

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